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martes,
08 de
mayo de
2007 |
El rostro de la victoria
La felicidad invadió a los jugadores en la primera práctica tras el clásico
Por Lucas Vitantonio / La Capital
Fue un lunes distinto. El más lindo del año para el planeta rojinegro. El clásico no se gana todos los días y por ello la felicidad todavía invade los rostros de jugadores y cuerpo técnico. La alegría hace olvidar las molestias musculares y la fatiga que siempre existe luego de los partidos. Ahora el ánimo está por la nubes. El postclásico es un momento sublime para los muchachos de Pablo Marini, que no quieren despertarse del sueño que significó vencer a Central.
Ayer hubo bocinazos en el arribo de los jugadores al predio de Bella Vista antes del entrenamiento vespertino. No era para menos. El clásico no significó una partido más para la Lepra. No había margen de error. Sólo valía la victoria sustentada en el esfuerzo colectivo. Y este plantel lo hizo. Apostó a ganador y martilló sin pausa hasta que el muro de la defensa canalla se derrumbó.
Por eso el postclásico fue dulce para Newell’s. Por eso la alegría invadió cada rostro. Por eso afloró la tranquilidad de la misión cumplida. Por eso hoy para La Lepra la vida es bella.
El DT Pablo Marini y su ayudante de campo Marcelo Grioni no quedaron al margen de la buena onda. Y tras el extenuante clásico prefirieron caminar plácidamente por el predio de Bella Vista. Cada paso les sirvió para bajar las pulsaciones del día anterior y tal vez para analizar lo que viene.
La práctica tuvo el objetivo de descontracturar los músculos, bajar las tensiones luego de una semana agitada y comenzar a focalizar la mente en la cita ante Independiente.
Marini y sus muchachos se dieron el gusto de ganarle a Central y desataron el festejo. Ahora la realidad los deposita en la recta final del campeonato y no deben relajarse. Igual, hoy la alegría es rojinegra.
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