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sábado,
10 de
junio de
2006 |
Un antecedente trágico en Roldán
En la madrugada del 22 de febrero de 2003, un colectivo de dos pisos perteneciente a la empresa El Práctico que había partido de la terminal porteña de Retiro con destino a la ciudad cordobesa de San Francisco, volcó en el rulo de acceso a Roldán de la autopista Rosario-Córdoba. El accidente tuvo un saldo de diez muertos y 26 heridos.
En ese lugar el chofer se pasó de largo de la derivación que debía tomar hacia el norte e intentó bajar en el último rulo que accede a la ruta A-012, sobre el carril de circulación norte-sur. Como viajaba a unos 104 kilómetros por hora -según lo registrado en el tacómetro- el micro volcó después de una frenada de 40 metros, dio un giro completo y cayó sobre su lateral izquierdo. La mayoría de las víctimas fatales viajaban en el piso superior.
Más allá de cuestiones puntuales del hecho, uno de los responsables de las pericias sobre el vehículo dijo entonces a LaCapital que el micro siniestrado era modelo 2002 y estaba en perfectas condiciones técnicas, por lo que todo ocurrió debido a un error humano, aunque remarcó que "la estructura de construcción de estos micros son débiles".
Ese no fue un dato menor, sobre el cual apuntó en base a su experiencia que "hay cuestiones relacionadas a la vulnerabilidad que demuestran los micros modernos de larga distancia ante choques o vuelcos. Estos colectivos están bien construidos para viajar cómodamente, pero no resisten ningún imprevisto, ni la mínima falla".
En ese sentido dijo que "el coche de El Práctico, de cuatro metros de altura y 2,20 de ancho tenía muy pocos kilómetros recorridos, sus neumáticos estaban en buenas condiciones y estaba hecho como cualquier otro de los que se fabrican en el país. Pero ninguna de esas unidades, ni ningún vehículo común, resiste tomar una curva cerrada a 100 kilómetros por hora".
Para el perito, "si uno mira la estructura desnuda en la fábrica notará caños livianos revestidos de chapas por afuera y materiales de tapicería por dentro. En el medio sólo tienen poliuretano expandido. Por eso son tan livianos y alcanzan velocidades considerables. Por la misma razón, en la ruta parece que flamearan. En realidad son seguros en condiciones muy normales, nunca ante imprevistos".
El especialista explicó que "la fabricación de los micros tiene como fundamento aspectos económicos y no de seguridad. Como no se puede competir con las tarifas, se hacen coches con mayor capacidad de pasajeros y más rápidos para compensar".
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