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sábado,
27 de
mayo de
2006 |
Un veterano militar toma las riendas de la CIA
El Senado confirmó al general Michael Hayden como nuevo director de la agencia de espionaje
Washington. - El Senado estadounidense aprobó ayer con una clara mayoría el nombramiento de Michael Hayden como nuevo jefe de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA). El ex general de la fuerza aérea, designado por el presidente George W. Bush, obtuvo 78 votos a favor y 15 en contra. Por tanto, también numerosos demócratas votaron por el hasta ahora segundo del director de Inteligencia Nacional, John Negroponte. Hayden será el primer militar -en actividad o retiro- en dirigir la CIA en 25 años. El general de cuatro estrellas llega al cargo con la promesa de devolver el prestigio al servicio secreto y "sacarlo de las noticias".
Bush celebró la decisión del Senado y calificó a Hayden de patriota y "comprometido funcionario con gran experiencia". Para "ganar la guerra contra el terrorismo, EEUU precisa el mejor servicio secreto posible y para eso, Hayden con sus cualidades directivas es el hombre correcto", consideró el presidente.
El apoyo a Hayden ha sido mucho mayor del que se preveía cuando el mandatario propuso su nombramiento. El experto en seguridad, de 61 años, había sido duramente criticado como antiguo jefe de los servicios secretos de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) por las polémicas escuchas telefónicas y recaudación de datos telefónicos de millones de estadounidenses.
Hayden aseguró ante la comisión permanente del Senado que todas las actividades de la NSA se habían desarrollado cumpliendo las leyes. El experto señaló que bajo su liderazgo la CIA no se dejará manipular por la política.
En el debate del Senado antes de la votación, el senador demócrata Ron Wyden consideró que el "affaire" de escuchas de la NSA plantea "serias preguntas de si el general es la persona correcta para dirigir la CIA" y si no será sólo un receptor de órdenes del gobierno.
Ante la comisión del Senado, Hayden prometió análisis transparentes. Indicó que a la CIA hay que decirle claramente lo que uno sabe, lo que uno considera probable y lo que sencillamente no sabe. Expresó su esperanza de que el servicio secreto recuerde la "orgullosa tradición" del espionaje peligroso de agentes y que capacite mejor a sus empleados en idiomas extranjeros.
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