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sábado,
27 de
mayo de
2006 |
Un 9 sin
sombras
A los 30 años, Hernán Crespo asoma como
titular en su puesto, sin figuras que lo opaquen
Parece haber llegado el momento para que Hernán Crespo se luzca en la selección nacional, en el tercer Mundial que disputará el delantero, de 30 años. El atacante, que viaja a Alemania en busca de un nuevo sueño tras dos frustrantes experiencias con el conjunto argentino, vivió hasta 2002 a la sombra del formidable goleador Gabriel Batistuta y jamás pudo brillar con luz propia.
Hoy, más experimentado y maduro, su premisa es aprovechar la ocasión y disfrutar. “Siento como que me llevan a Disneylandia”, remarcó, días antes de que comience a girar la pelota en el certamen alemán.
“Es el sueño del pibe: representar a la selección en un Mundial. Y uno tiene que vivirlo con alegría, más allá de las responsabilidades”, aseguró.
Incluso en la época en la que Daniel Passarella lo tenía como primera opción para el puesto de centrodelantero, por encima de Batistuta, Crespo debió conformarse con ser suplente en Francia 1998 después de haber liderado la línea de ataque albiceleste durante gran parte de las eliminatorias.
Para Passarella, que lo hizo debutar en River cuando apenas tenía 18 años, el atacante nacido en el norte de Gran Buenos Aires, era un niño mimado dentro de la selección; uno de los preferidos del cuerpo técnico por su entrega y condiciones.
Sin embargo, el otrora gran capitán sucumbió finalmente ante la potencia goleadora de Batistuta en Europa y la presión de la gente, que quería ver a su ídolo en la formación inicial del equipo.
Batistuta fue titular en Francia 1998, aunque Passarella solía reemplazarlo por Crespo durante los partidos, y lo propio ocurrió en Corea-Japón, esta vez, con Marcelo Bielsa como director técnico.
“Mi hijo está muy apenado, porque Bielsa le dijo que lo veía muy bien y que seguramente iba a estar en el equipo, pero sin embargo lo confirmó a Batistuta”, aseguró la madre de Crespo, Susana, horas antes de jugar con Nigeria.
En la dolorosa experiencia asiática, Batistuta marcó el primer gol de Argentina, frente a Nigeria, y Crespo el segundo y último, en el empate 1-1 contra Suecia en Miyagi, donde la selección selló su pasaje de vuelta al país.
Seguramente Crespo no podrá alcanzar el récord de Batigol en el conjunto nacional, ya que el santafesino marcó en 56 ocasiones, hasta que se retiró de la selección luego del Mundial pasado, tras 11 años de inestimable aporte.
De todos modos, Valdanito sabe que se le presenta una gran oportunidad para destacarse de una vez por todas en el equipo, en su tercera Copa del Mundo.
Sin el carisma ni el respaldo masivo del público que solía tener Batistuta, Crespo hace gala de una similar capacidad goleadora y transita por uno de sus mejores momentos en Europa, ya que viene de ganar con Chelsea la Liga Premier inglesa.
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