
|
sábado,
27 de
mayo de
2006 |
Parques y jardines
Momento de pensar en el diseño
Si bien está establecido que la época ideal para plantar es primavera, técnicamente el mejor momento para pensar en el diseño o rediseño del jardín es a partir de este mes. Mencionaremos aspectos relevantes que tienen relación con las inquietudes más frecuentes.
A partir de este mes podemos iniciar las plantaciones hasta la primavera inclusive, teniendo la precaución de trabajar con mercadería envasada cuando aumentan las temperaturas. En esta época conseguimos mercadería de primera calidad en cantidad y variedad.
Para llegar a buenos resultado en la creación de un espacio verde, es necesaria la intervención de profesionales. La cultura del consumo de áreas verdes, impulsada fuertemente por el desarrollo vertiginoso de clubes de campo y barrios privados, ha crecido sustancialmente en valor.
Los medios televisivos y escritos han incorporado el paisajismo profesional como un elemento necesario en sus realizaciones relacionadas a calidad de vida y esto tiene alto impacto en la incorporación de conocimientos sobre jardinería y agronomía del paisaje. Así entonces, si conocemos, sabremos diferenciar lo que es bueno y lo que no lo es.
El primer paso es contar con un proyecto de parquización que contemple las reglas del buen arte de la jardinería íntimamente vinculadas a los conocimientos técnico-agronómicos. Una adecuada combinación de especies en cuanto a distribución, formatos, color, textura, volumen final y floración darán el primer conjunto de ingredientes clave. Si a esto adjuntamos el conocimiento del medio ambiente donde se instalarán las especies, estamos cerca de un buen resultado.
A tener en cuenta
Calidad de las plantas: si bien a la vista puede haber poca diferencia, un ojo entrenado diferenciará la mejor especie. Las plantas deben provenir de productores que trabajen con prácticas apropiadas de cultivo, y a su vez, deben seleccionarse en función de cualidades estéticas, genéticas y técnicas (formato, número de vástagos, vigor, condición del pan). No confundirse: planta "económica" tiene su porqué y planta "cara", también.
Sustratos de plantación: son los diferentes productos que se incorporan en el hoyo de plantación, como biohumus, fertilizantes, activadores y otros insumos que, según el objetivo buscado y la especie en cuestión, resultan relevantes a la hora de los resultados.
Características de suelo y clima: dónde se instalará la plantación es tan importante como la elección de especies, y a su vez necesario para una recomendación adecuada en cuanto a las mezclas a incorporar (PH, materia orgánica, si hubo agricultura, contenido de macro y micronutrientes, compactación, mezcla con textural o "tierra colorada"). Cuando hablamos de conocer las cualidades del suelo no alcanza con saber que hay "tierra negra", nos referimos a los parámetros técnicos del suelo que lo definen como tal. Estos varían radicalmente según región, zona y más en detalle, en un lote particular, que en la mayoría de los casos, se encuentra alterado antrópicamente (modificado por la acción del hombre). Así podemos hallar mezcla de horizontes, agregado de suelos de diverso origen y calidad, intervención de materiales y sustancias extrañas (proveniente de las obras) que desvirtúan totalmente las características originales y por ende, la respuesta esperada de plantas y césped.
Al clima no se le da la importancia que tiene: la experiencia indica que así cómo el clima está cambiando en sus valores, también la elección respecto a plantas y césped. El flujo de precipitaciones en intensidad y frecuencia así como la amplitud térmica, inciden notablemente sobre la respuesta de las especies en un terreno determinado.
Hemos observado cambios en el comportamiento de plagas, malezas y enfermedades acompañando al cambio climático global. Hoy es necesario tener información de las variables del clima y su movimiento a los efectos de adaptar la plantación al medio ambiente lo más preciso posible.
Estudio del entorno: gana protagonismo a la hora de relacionar o integrar paisajes, no solamente desde el punto de vista de las especies, sino también de la influencia agronómica que pueden tener elementos existentes tales como árboles, cortinas naturales o artificiales, construcciones, cursos de agua y otros.
Exposición al sol y generación de conos de sombra: es un tema que debe estar sobre el tablero del proyecto, sobre todo si se quiere abordar la evolución del espacio verde en forma seria, esto es, saber de antemano qué ocurrirá con la luz disponible para las especies dentro de varios años.
Funcionalidad del espacio: es la “media naranja” para obtener resultados gratificantes. Los buenos proyectos están munidos de dos elementos sinérgicos: belleza y funcionalidad. Entonces, hay que reunir datos, como el detalle de las actividades del grupo familiar (o de las personas que frecuenten el lugar), si requerirán un lugar de juegos/deportes, si hay mascotas, si necesitamos un lugar secreto en el jardín.
Estilo de la casa y el color predominante en su exterior: cuando definimos colores en las plantas que conforman el proyecto, no es posible analizar la construcción y el jardín como compartimentos estancos. Un buen diseño paisajístico realzará la construcción con tanta intensidad como un proyecto regular deteriorará su aspecto. No será lo mismo diseñar para una casa de estilo racionalista que para un chalet clásico.
Césped: es el marco del cuadro, lo que realza la belleza de las plantas. Un buen césped hace a un buen jardín. Dedicar a la carpeta verde tanta importancia como al diseño paisajístico. Aún no está instalado el paradigma del buen césped, solamente se concibe en canchas de golf y eventualmente en deportes profesionales. La idea es transmitir que se puede tener muy buen césped y acostumbrarse a que requiere tal vez una inversión mayor al principio.
Pautas complementarias
Intimidad: un bien altamente deseado. Para esto hay que pensar sobre el plano y saber por un lado las necesidades de los que habitarán la casa y por el otro conocer a fondo las posibles influencias exógenas (ruidos, visuales no deseadas, árboles de gran porte linderos, presencia de muros elevados, accesos fáciles y seguridad, etcétera).
Rincones especiales: son pedidos cada vez más frecuentes de tener un rincón con movimiento de agua (fuente, cascada), o un lugar silencioso y reparado para descansar.
Movimiento de suelos: es una variable interesante cuando se dispone de terrenos amplios. Se trata de las lomadas suaves (geoplastia) que emulan el efecto que brindan los greens de golf cuando se recorre una cancha. Es una cuestión de perspectiva y solamente genera efectos si se cuenta con las dimensiones aptas del terreno y el diseño de las lomas es bueno.
Sobre el terreno
Terreno vacío sin construcción: podemos adelantar la plantación con la implantación del cerco vivo y algunos árboles como primera etapa (si se coloca alambrado, es recomendable primero hacer este trabajo). La plantación del cerco vivo permite ganar tiempo, de manera que las plantas vayan creciendo hasta que se decida construir. Condición imprescindible: realizar un mantenimiento adecuado posterior a la plantación. Cuando se comienza a habitar la casa, la diferencia entre tener plantas desarrolladas a tenerlas pequeñas o no contar con ellas, es abismal. Considerar que para tener un arbusto desarrollado llevará de 2-4 años dependiendo de la especie.
Terreno con la casa en construcción: similar al caso anterior, podremos implantar el cerco y algunos árboles, dejando para cuando la vivienda esté terminada, la nivelación final del terreno, instalación del riego, la etapa final de la parquización y el césped.
Terreno con la casa recién terminada: luego de construida la vivienda, se procede a la nivelación definitiva del terreno. Aquí puede incorporarse el sistema de riego. Posteriormente se realiza la plantación del jardín o su terminación, y como última etapa, se siembra o se colocan placas o rollos cultivados de césped.
Vivienda con jardín maduro: en estos casos lo ideal es tener un servicio de corte de césped, limpieza de canteros y mantenimiento de cazuelas que realice un trabajo por semana. Luego contratar a empresas especializadas (3-4 veces al año, una vez por estación) para realizar los trabajos de control de plagas y enfermedades, fertilización, resiembra y remodelación paisajística estacional.
Recordar que las plantas y el césped responden proporcionalmente al cuidado que se les proporcione. Un espacio verde destacado requiere de un mantenimiento ajustado: riego en tiempo y forma, control de tutores y ligaduras, prohibir el uso de bordeadoras para limpiar cazuelas, corte semanal del césped, entre otros.
Otras consideraciones:
Cercos: tratar de armarlos asimétricos, es decir, conformados por más de una especie. Esto otorga mayor belleza y le da un carácter más definido al espacio que si se realizan los tradicionales en forma lineal de cipreses o similares, podados en forma estricta.
Especies: cuidado con poner muchos árboles. Hay que conocer el volumen final adulto de cada especie. En arbustivas puede jugarse con una variedad importante de géneros y son las que deben conformar el mayor porcentaje en el diseño. Considerar el tendido de cables aéreos y/o subterráneos cuando se planifica la parquización del lote y respetar los reglamentos para áreas verdes si es que se trata de un country.
Césped: corregir una vez por año el microrrelieve de los terrenos y contar con una variedad de césped que permita ser resembrada en invierno para tener césped verde todo el año.
Nivelación de terrenos: aquí también es necesario corregir, pasado ya un tiempo del agregado de tierra negra, el nivel del terreno. El suelo es un sistema poroso cuyas partículas se reacomodan. Esto produce microdepresiones en diferentes sectores y en los bordes contra la construcción que deben ser reacondicionados para tener una superficie pareja.
Para consultas y más información visite www.fusteryasociados.com.ar
enviar nota por e-mail
|
|
Fotos
|
|
|