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 sábado, 13 de mayo de 2006  
Ahora buscan a un miembro de la banda que está prófugo
Ya contaba con una causa abierta por estafa

El caso de la subasta trucha sumó otro implicado, aunque en carácter de prófugo.

Se trata de un hombre que, al momento del allanamiento, escapó con el argumento de que "iba a buscar a un abogado". Según pudo saber La Capital, se llama Segundo Lorenzo Arce. Su edad y rol en la organización se desconocen, pero se pudo comprobar que sobre él pesan antecedentes por estafa en la Justicia de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

En tanto, ya fue remitida a la Policía Federal una orden de captura a nivel nacional. Y también el juez Jorge Eldo Juárez envió un exhorto a sus pares de Capital Federal para conocer detalles de la causa que allí se tramita.

Arce tiene desde 2004 una causa abierta por estafa y en pleno proceso de investigación en el Juzgado Nº42, secretaría 106, de los Tribunales de Buenos Aires.

La casona donde se hizo la subasta (Mendoza 1145) es señorial pero está algo deteriorada. Tiene 750 metros cuadrados, 16 habitaciones, ocho baños y un subsuelo y se habría pagado por ella un alquiler temporario de unos 8.400 pesos, por dos meses. Allí pernoctaron los responsables del remate mientras se abocaban a ordenar unas diez salas y espacios. La actividad se inició el domingo y continuó el lunes y martes pasados, hasta las 17, cuando se hizo presente la Justicia.

Algunas personas que asistieron al remate durante la primera jornada aseguraron que percibieron un clima de "improvisación", que se reflejó en la ausencia de catálogo de los objetos a subastar, la promoción de obras que supuestamente pertenecían a una sucesión de la propia casa y la sensación de que entre el público (unas 300 personas) había gente que organizaba el remate.

Lámparas, relojes antiguos, mesas, sillas y sillones, vitrinas repletas de objetos de porcelana, marfil y cristal, vajilla de plata, alfombras, bombos y supuestas pinturas de Spilimbergo, Berni, Castagnino, Gambartes, Butler y Molina Campos, entre otros, conformaban la gran oferta de la subasta.

"Tal como suele ser la modalidad, el público pagó un porcentaje en efectivo por las obras (20 por ciento por seña y 10 por comisión), con vistas a abonar el resto contra entrega del objeto. Ya se había vendido bastante y la mayoría de los compradores era de Rosario", había indicado el subcomisario Roberto Benítez, a cargo de la investigación.

Más de uno compró varias obras, pero el remate público se interrumpió tras la denuncia de Wilfredo Scarpello y su hermano Eduardo, quienes habrían comprado objetos por valor de varios miles de dólares, entre ellos un aguafuerte de Benito Quinquela Martín. Esta obra, titulada "Chimeneas en la Boca", supuestamente original, resultó ser una copia.
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