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 miércoles, 29 de marzo de 2006  
Privacidad. Desestiman la cesantía por la falta de prohibición o advertencia sobre la utilización de internet
Chatear en el trabajo no es causal de despido, según dictaminó un fallo
Un tribunal ordenó a una empresa indemnizar a una empleada que fue echada por usar el servicio Messenger

La Justicia del Trabajo porteña determinó que el uso del sistema de chat por parte de un empleado durante el horario laboral, siempre que no sea "abusivo" o "excesivo", no es causal de despido. Así lo decidieron los integrantes de la Sala Cuarta de la Cámara de Apelaciones en lo Laboral de Buenos Aires, Julio César Moroni y Diana Guthman, quienes le ordenaron a una empresa que indemnizara a una empleada de la que había prescindido por chatear durante su horario de tareas.

La trabajadora argumentó que el uso del sistema Messenger no estaba prohibido, y que además no lo había empleado en exceso, por lo que su despido carecía de justificación.

Los jueces resaltaron que la empleadora nunca explicó "qué debía entenderse por uso abusivo o excesivo del sistema" ni señaló "qué prueba objetiva lo habría acreditado".

"Los propios testigos y la pericia técnica acreditan que el sistema instalado en la computadora de la mujer podía ser usado por cualquier otro empleado de la empresa, al menos durante la hora del almuerzo", agregaron.

Los magistrados subrayaron que el despido se basaba sobre el empleo "de un sistema instalado en más de una computadora de la empresa, sin que su uso hubiese estado prohibido, cuando el sistema instalado podía ser usado por cualquier otro integrante del personal, sin dar una pauta concreta de lo que consideraba "uso abusivo ni haber producido prueba alguna al respecto".

"Si además, según su jefa de personal, el despido de la empleada se debía a una decisión de uno de los jefes, sin que hubiera una causal objetiva, mientras que por la misma falta" a otro empleada "solamente se la suspendió, no puede considerarse acreditado que la negativa de pagar las indemnizaciones a la actora estuviese justificada", concluyeron.

En agosto de 2003, un fallo de la Cámara laboral porteña inició el debate sobre la futura ley de protección del e-mail. En ese momento, la Cámara laboral de Buenos Aires dio la razón a un empleado que había sido despedido sin indemnización porque no fue informado sobre las normas de la empresa respecto al uso del e-mail.

Esa determinación fue parte de la polémica legal que rodea al tema de la privacidad. Los magistrados Alcira Pasini, Juan Ruiz Díaz y Miguel Rodríguez Brunengo fallaron a favor de un ex empleado de la firma Servicios de Almacén Fiscal Zona Franca y Mandatos, quien fue despedido por haber "recibido y remitido desde la dirección electrónica de la empresa e-mails referidos a un negocio particular".

El 3 de julio de 2000, el empleado en cuestión fue despedido mediante un telegrama que no daba lugar a dudas sobre la causa: "Ante su injuria grave, consistente en utilizar la red de la empresa para su actividad particular", se indicaba.

El trabajador demandó a la empresa por el supuesto despido injustificado y obtuvo un fallo favorable en primera instancia que fue firmado por la jueza laboral Felisa Olsztajn, confirmado luego por la Cámara del Trabajo. El tribunal señaló que la firma no indicó cuál es el procedimiento que debió observar el actor ni cuáles eran las normas internas, o instrucciones impartidas por la patronal sobre el uso de la red informática.

Por otra parte, en junio de 2005, otro juez laboral, Jorge Finizzola, estableció que enviar e-mails de contenido pornográfico utilizando una computadora del trabajo, en horario laboral, constituye causal de despido. Así, se establecieron límites y se sentó un nuevo precedente.

Una significativa parte de los servicios de internet apuntan al chat -charlar, en inglés- , cuyo origen se remonta a 1988, cuando Jarkko Oikarinen, del departamento de Ciencias de Procesos de la Información de la Universidad de Oulu, en Finlandia, creó el Internet Relay Chat (IRC). El objetivo era crear un programa de comunicaciones que permitiera a los usuarios de OuluBox (un sitio de acceso público administrado por el departamento en donde trabajaba) tener discusiones en el momento. Luego, la aparición de los canales permitieron a los cibernautas entrar en diferentes diálogos.

A partir de 1989 Oikarinen convenció a colegas de otras universidades finlandesas y suecas para que usaran el programa servidor de IRC en sus computadoras, que estaban conectadas a la red finlandesa. Poco a poco otras universidades empezaron a usar IRC. Al poco tiempo las siglas se extendieron, salieron de los claustros y poblaron el espacio virtual. (Télam)
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