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 domingo, 19 de marzo de 2006  
El golpe. Ganadores y perdedores del modelo que irrumpió en el 76
La metamorfosis que registró la economía en el Gran Rosario
El economista de la UNR, José Luis Pellegrini, analizó el impacto de la dictadura en la estructura productiva regional

La región no salió ilesa de los efectos económicos que provocó el gobierno militar que arrancó en marzo de 1976. "Al final del período quedó una fuerte concentración de la actividad económica en grandes empresas, las pymes se transformaron enormemente: en resumen, resultó una economía muy distinta a la que había antes", sintetizó el economista José Luis Pellegrini.

Para el integrante del Instituto de Investigaciones Económicas de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNR, "al golpe del 76 hay que mirarlo como parte de una estrategia general que arrancó meses antes con el denominado Rodrigazo" e incluso que se replicó en otros países en la misma época, pero al mismo tiempo, como una puerta que permitió legitimar una serie de medidas que luego se repitieron cada vez con más fuerza.

Con una mirada puesta en lo regional, el analista rosarino hizo un repaso de cuál fue la metamorfosis -impuesta a través del terrorismo de Estado- que se produjo en la economía, traducida esencialmente en cambios en los modelos de acumulación de capital y en las estructuras productivas y del empleo.

Pero al mismo tiempo, intentó rescatar la integralidad de un plan que no era propio de la Argentina y la región, sino que además estaba vinculado con las respuestas que se dieron -algunas en forma explícita y otras no tanto- a las crisis internacionales de mediados de los 70 resumidas en las políticas trazadas por el gobierno de EEUU y los organismos internacionales.

"Lo que hizo el golpe fue permitir aplicar en algunos aspectos un modelo general sin restricciones, o por lo menos, sin las que el propio gobierno y los grupos de poder que participaban junto a ellos le ponían", dijo el economista.

A la hora de hacer el anclaje local y regional citó algunos puntos clave. En primer lugar, la liberación del comercio internacional de granos "que tuvo un impacto muy fuerte y fue bien recibido por los interesados", dijo Pellegrini.

Por otro lado, un aspecto que tuvo consecuencias a más largo plazo fue el abandono del modelo de industrialización. "Esto impactó en Rosario porque por primera vez desde los años 40 la industrialización dejó de ser un objetivo explícito de la política económica y -aunque esto no quiere decir que inmediatamente se abandonara el proceso de sustitución de importaciones- éste se concentró en algunos sectores y en grandes establecimientos", dijo Pellegrini y citó el caso de Acindar, que levantó la fábrica que tenía en Rosario para montar una planta modelo en Villa Constitución.

Sin embargo hubo ganadores y perdedores. "Hubo ramas muy desarrolladas en esta zona como las hilanderías que fueron desapareciendo en estos años" y si bien "no fue un proceso unánime, ocurrió con las grandes empresas textiles o siderúrgicas mano de obra intensivas", dijo recordando a Estexa entre otras.

Por otra parte, la modificación de la ley de entidades financieras "afectó seriamente el sistema financiero local, que perdió su naturaleza", dijo el economista. Así, "provocó una disminución del financiamiento para las pymes porque las tasas de interés negativas que durante tanto tiempo habían sido mecanismos fundamentales para la capitalización de este sector, en muy poco tiempo pasaron a ser fuertemente positivas y dejaron a las empresas en serios problemas".

Además, "dejó sin sentido a una de las actividades características del Rosario de la década del 70 como era la construcción con fines especulativos", ya que al aparecer la posibilidad de obtener beneficios importantes en el mercado financiero la inversión quedó de lado.


La antesala de los 90
Con salarios controlados y bajos, pocos problemas para despedir personal, tasas de interés altas que les impedían acumular stocks y una apertura que favoreció la importación de equipamiento, muchas empresas redujeron mano de obra.

Sin embargo, en este punto Pellegrini cita varios aspectos. Por caso, señala que "el desempleo en el sector industrial no fue inmediato, ya que aquí operó mucho más fuerte la reforma financiera y la apertura comercial y la famosa tablita cambiaria", dijo. Por otra parte, en Rosario "hubo un aumento del cuentapropismo por efecto de personas que quedaban desocupadas de algunas empresas o por un paso voluntario debido al control de los salarios de esa época", apuntó el economista.

Aclaró al respecto que -aunque no se puede medir estadísticamente- haciendo una mirada retrospectiva "es probable además que mucha gente no declarara estar desocupada en los primeros años del gobierno militar por miedo".

Pero por otro lado, se produjo una reconversión de la industria en la región. "Muchos sectores fueron muy afectados y desaparecieron, al tiempo que aparecieron otros, como por ejemplo la industria de la indumentaria o del plástico, que no existían en la región. Pero además, hubo otros como el metalmecánico que se reestructuró", dijo el economista de la UNR.

Al tiempo que desaparecen algunos sectores, se consolidan otros y con características totalmente diferentes a la matriz industrial que reinaba en la región en esa época. "Aparece y se consolida la industria aceitera", recordó Pellegrini quien señaló que este proceso estuvo acompañado por la privatización de los muelles y sistemas de carga portuarios y retenciones diferenciales para la soja. "El cambio tecnológico en el manejo de los cultivos y estas medidas ayudan a gestar un sistema altamente intensivo en capital, con muy poco empleo y poca generación de valor agregado", precisó.


Ganadores y perdedores
"De la alianza entre los sectores económico-financieros y los militares los únicos que como sector cayeron fueron estos últimos", dijo Pellegrini para recordar cómo muchos grupos empresariales se fueron reciclando y aprovechando las distintas situaciones de crisis para seguir acumulando ganancias.

Según Pellegrini, "la privatización del sistema financiero y la liberación del comercio privado jugaron un papel central" en la economía y en el respaldo o rechazo a la política económica de la dictadura.

"Las grandes empresas que tenían acceso al financiamiento exterior podían fondearse a un tipo de cambio preestablecido por la tablita y no tenían riesgo cambiario. Al mismo tiempo, podían seguir usufructuando los créditos obtenidos en el período anterior -fundamentalmente con el Banco Nacional de Desarrollo- en condiciones de privilegio". Por tanto, salieron altamente beneficiadas con el rumbo del gobierno militar.

En cambio, "las más chicas que no tenían acceso al crédito externo, no podían exportar y estaban orientadas a un mercado interno estancado, empezaron a tener problemas", agregó.

Finalmente, en la región hubo otro factor que operó como golpe de gracia -y cuyo impacto fue muy poco medido- como los cambios en la promoción industrial, que pasó de ser sectorial a regional. "Sobre fines del gobierno militar muchas empresas trasladaron inversiones a provincias como San Luis, lo que implicó migración de recursos y empleo a otra parte", dijo Pellegrini.

El endeudamiento privado -que luego estatizó Domingo Cavallo cuando estuvo al frente del Banco Central- y el público que fue acrecentándose para financiar déficit fiscal y mantener el tipo de cambio, completan un rompecabezas con piezas que se replicaron en décadas siguientes, y algunas de las cuales, aún siguen sueltas.
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