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domingo,
19 de
marzo de
2006 |
Mollaghan instó a los rosarinos a tener un "corazón misionero"
El flamante arzobispo local fue recibido por una multitud en el Monumento. Obeid y Lifschitz, presentes.
En un acto emotivo y multitudinario que copó el patio cívico del Monumento Nacional a la Bandera, monseñor José Luis Mollaghan asumió frente a la diócesis local con un agradecimiento a la grey local que "dio un marco imborrable de cordial bienvenida". El prelado hizo extensivo también este gesto al arzobispo saliente Eduardo Mirás y a su antecesor Jorge Manuel López, pero también lanzó un claro mensaje para que los cristianos rosarinos "tengan un corazón misionero y se encuentren con un Cristo presente en nuestros hermanos más pobres". Además de encomendar al público que le pida a la Virgen "fundadora y madre de Rosario" que su misión sea "fecunda", aseguró que tendrán en el nuevo arzobispo "a un hermano y a un padre".
La ceremonia de asunción comenzó a las 18 en punto y se extendió por 90 minutos, tras lo cual se ofició una misa a los miles feligreses que abarrotaron el Monumento. En hilera y en medio de aplausos los sacerdotes de la diócesis local salieron desde la Iglesia Catedral y tomaron el pasaje Juramento, para dirigirse entre la gente hasta el escenario del patio cívico, ubicado de espaldas al río.
A ellos les siguieron los obispos de San Nicolás, Héctor Cardelli; de Santa Fe, José María Arancedo; de Resistencia, Fabriciano Sigampa; de La Pampa, Reynaldo Brédice; de Concordia, Luis Collazuol; de Paraná, Mario Maulión, y de San Isidro, Jorge Casaretto.
El dato no es menor, dado que la liturgia de ayer por la tarde contó con un claro respaldo a la gestión de Mollaghan al frente del Arzobispado rosarino por parte de sus pares y también del nuncio apostólico, Adriano Bernardini, que presidió el oficio religioso.
En la platea principal se ubicaron, además de las autoridades militares y policiales, el gobernador Jorge Obeid, la ministra de Educación, Adriana Cantero de Llanes, el intendente Miguel Lifschitz, el presidente del Concejo Municipal, Miguel Zamarini, y con sus 93 años el ex arzobispo rosarino, monseñor Jorge Manuel López.
Ya sobre el escenario, el coro y un inmenso cartel con palabras en latín le dieron el marco al acto católico. Primero fue Mirás quien le dio la bienvenida a su sucesor y afirmó que Dios le otorgó la gracia de acompañar a los rosarinos, quienes "ostentan una notable capacidad evangelizadora". El saliente pastor de la diócesis fue ovacionado por los asistentes, tras lo cual entregó el báculo pastoral a Mollaghan.
Luego fue el turno de Obeid, quien le deseó al ex obispo de San Miguel sus mejores logros pastorales y saludó "la solidaridad del pueblo rosarino consagrado a la Virgen María".
Más tarde, Lifschitz valoró la voz "serena, pausada y la prédica ecuménica en pos de la cohesión social" que desarrolló Mirás en Rosario desde 1994, y se mostró seguro que Mollaghan construirá "puentes en pos de un camino de solidaridad y de un trabajo conjunto que tenga como búsqueda la dignidad de la gente". Como alcalde de la ciudad, Lifschitz se dirigió a la máxima autoridad eclesiástica manifestándole que "Rosario es su casa".
A su turno, Mollaghan -visiblemente emocionado por el recibimiento- hizo público su deseo de llegar al corazón de los fieles "con humildad, servicio pastoral, amor y verdad", rindió su homenaje a Juan Pablo II y su cariño y obediencia al Papa Benedicto XVI. Y a modo de final, instó a responder al mensaje del Señor de darle una "respuesta fraterna" a quienes más lo necesitan.
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Fotos
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El arzobispo quiere llegar a los fieles con humildad.
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