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domingo,
19 de
marzo de
2006 |
Tránsito insolente
y sin control
La ciudad tiene zonas liberadas al tránsito vehicular, salvo cuando alguno de los radares recaudadores está agazapado en alguna avenida. El control educador que necesita el conductor rosarino y aledaños no existe. La insolencia -falta de respeto y educación- es común en un elevado porcentaje de conductores que hacen el tránsito de cada jornada. Mientras tanto en el centro de la ciudad los integrantes de la GUM se pasean de alegre tertulia por las peatonales, en grupos de dos o tres. Esto también ocurre con el personal de Tránsito y a veces con los agentes de policía. Es común verlos agrupados, charlar y reírse mientras a sus espaldas la ciudad es un caos. Ausencia de compromiso e iniciativa individual y un Estado impotente y carente de autoridad.
Edgardo Bozikovic
[email protected]
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