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domingo,
19 de
marzo de
2006 |
Hay que sincerar
la educación
Para mejorar la educación habría que empezar por sincerarla. Y ello significa que los títulos y certificaciones respondan a la realidad del aprendizaje de los alumnos. Uno debería pensar que si son tantos los alumnos que obtienen sus títulos de EGB y Polimodal, hay buen nivel educativo. Pero lo cierto es que se desarrolla un sistema perverso que favorece que los alumnos aprueben sin saber: complicidad de los padres (que se quejan porque su hijo no aprueba, pero nunca porque aunque aprueba no aprende), de las autoridades (que presionan para que aprueben, no para que aprendan), de los docentes (es menos trabajo aprobar a todos); y así tenemos miles de chicos casi analfabetos con títulos secundarios (polimodal). Habría que terminar con la hipocresía y hacer una verdadera evaluación que realmente refleje los aprendizajes (no esas evaluaciones ministeriales que la mayoría de las escuelas tienen antes que se tomen). Hoy los títulos no son creíbles. Es terrible que se mienta de ese modo. Se está estafando a los jóvenes, dándoles títulos que dicen que saben lo que no saben. ¡Que no se contagie la universidad!
Mariano Morelli
[email protected]
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