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sábado,
10 de
diciembre de
2005 |
Atrapado. Un grupo de operarios impidió el robo de 10 mil pesos en una fábrica de Cafferata al 3500
Metalúrgicos retuvieron al que les robó sus sueldos
Un maleante interceptó a un empleado que volvía de un banco. Los operarios lo atraparon y su cómplice huyó
Nadie sabía a ciencia cierta si el joven delincuente había seguido los pasos de su víctima desde el mismo momento en que se retiraba del banco con 10 mil pesos en un maletín, o si sólo se cruzó con el empleado por una casualidad y lo eligió "al voleo" para apoderarse de la suculenta suma de dinero que todo indica era para pagar los sueldos de los operarios. Lo cierto fue que el maleante terminó mordiendo el polvo de la calle a manos de un grupo de trabajadores metalúrgicos y hasta de un heladero que pasaba de casualidad por allí. Ninguno de ellos dudó en salir a defender a su compañero y retener, puñetazos sin discreción mediante, al asaltante. Después se lo entregaron a la policía.
Según fuentes de la Unidad Regional II, el joven detenido se llama Juan de Dios Godoy y tiene 23 años. Cuando los uniformados se hicieron cargo de la situación, el pibe lucía asustado, sucio por los revolcones en la tierra que le hicieron dar los operarios y presentaba un hilo de sangre que nacía debajo de su ojo derecho. Los agentes de la Patrulla Urbana le pusieron las esposas con las manos sobre la espalda y lo cargaron en una camioneta para llevarlo hasta la seccional 18ª, acusado de intento de robo calificado.
Lo siguieron desde el banco
El episodio ocurrió poco antes de las 11 de ayer en el pasaje Chancay al 3400 (a la altura de Cafferata al 3500). Julio Baleval es empleado de la fábrica de remolques Eugenio Montenegro SRL, ubicada en ese lugar. El hombre tuvo ayer la importante misión de realizar una extracción de dinero para afrontar distintas obligaciones de la empresa, entre ellos un adelanto del pago de las quincenas a los trabajadores, según dijeron a La Capital fuentes policiales.
Baleval retiró poco más de 10 mil pesos del banco Credicoop de Ovidio Lagos y Saavedra y regresó a la empresa conduciendo un Ford Escort marrón oscuro. El hombre no hizo más que estacionar sobre la vereda opuesta a la fábrica y poner un pie en el piso para que entrara en acción el delincuente. Según testigos, el maleante habría llegado al lugar en moto junto a un cómplice que, luego de dejarlo en el lugar, le hizo "el aguante" sobre calle Cafferata.
"Para nosotros lo estaban espiando, y no descartamos que alguien de adentro del banco haya entregado la información", lanzó Roberto Maidana, uno de los socios de Montenegro, la firma fabricante de remolques marca Montebras. El delincuente se arrojó con toda la intención de arrebatarle el maletín a Baleval, pero el empleado alcanzó a resistirse y a gritar lo suficiente como para dar la voz de alarma. Sus gritos fueron escuchados, a pesar del intenso ruido que suele reinar en las metalúrgicas, por varios de sus compañeros y por colegas de una firma del mismo rubro ubicada justo enfrente de Montenegro.
En cuestión de segundos el lugar se pobló de hombres vestidos de overoles azul oscuro o azul plomo y borceguíes negros. Un nutrido grupo de metalúrgicos entonces no dudaron en rescatar al colega y darle su merecido al hampón que no pudo evitar ligar unos cuantos cachetazos y puntapié hasta ser puesto completamente fuera de combate. Testigos y participantes del singular arresto, que prefirieron no dar sus nombres, contaron que también se sumó un heladero que pasaba por la esquina en forma ocasional.
Boca abajo, con las manos apretadas a la espalda, algo sucio y con el miedo dibujado en la cara. Así lo encontraron los agentes de la Patrulla Urbana al llegar al lugar.
Maidana, un poco más tranquilo después del incidente y ya con la fábrica funcionando a full otra vez, no ocultó su fastidio ante La Capital. Es que esta fue la segunda vez en poco tiempo que el mismo empleado sufría un asalto de esas características. "Fueron hechos parecidos. La vez anterior fue hace dos o tres meses. El empleado volvía del mismo banco, en el mismo coche, sólo que en aquella oportunidad no lo dejaron bajar del auto y traía mucho más dinero".
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Fotos
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Los empleados de Montenegro tienen reducido al ladrón.
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