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domingo,
04 de
diciembre de
2005 |
Flores de Bach para chicos y mascotas
Las flores de Bach se conocen en la Argentina desde hace un cuarto de siglo y se administran no sólo a personas adultas, sino también a niños y animales con muy buenos resultados.
Edward Bach, médico, bacteriólogo, homeópata e investigador nacido en 1886 en Moseley, Inglaterra, las creó hacia 1930 tras comprender que la enfermedad era producto del desequilibrio o conflicto entre la personalidad y el ser espiritual.
Dado que en su composición no poseen elementos químicos (están hechas de flores, agua y sol) tampoco tienen efectos colaterales adversos ni producen adicción, en cambio pueden proporcionar acciones benéficas ya que actúan como verdaderos catalizadores del trabajo interior y la transformación.
En el caso de los niños, Wild Oat les ayuda a resolver la indecisión vocacional; antes de ir al dentista, Rescue y Gorse les quitarán el miedo; Cerato es apropiado para los inseguros; e Impatients para los irritables.
Ante una mudanza de casa o de colegio, o padres divorciándose, Walnut; para los que se distraen a la hora de estudiar, Clematis; Crab Apple para los adolescentes que sienten vergüenza y padecen de acné; y para tiempos de exámenes, Elm, Gentian, Larch, White Chesnut y Clematis, todas juntas.
Basta con administrar cuatro gotitas debajo de la lengua, cuatro veces por día.
Las mascotas perciben los estados anímicos de todos los que habitan el hogar, y los cambios, las ausencias o la incorporación de nuevos integrantes, alteran su humor, su apetito y hasta su vitalidad. Los veterinarios recomiendan Impatiens en caso de mascotas irritables; Gorse para devolverles la alegría; y Honey Suckle con Walnut para los cachorros cuando son apartados de su mamá para que se adapten rápido al cambio. La forma de ingerirlas es sencilla: cuatro gotitas en la boca, o en el agua, una vez a la mañana y otra a la noche.
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