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domingo,
04 de
diciembre de
2005 |
Ellas preguntan
Graciela, me interesan los sueños, y como sé que el psicoanálisis les da un lugar privilegiado me gustaría que comentaras el tema.
Griselda
"No era más que un sueño", comúnmente es lo que decimos al despertar, sintiéndonos aliviadas si las imágenes que nos han acompañado por la noche fueron terroríficas o angustiantes. Desde los tiempos más remotos los sueños acapararon la atención del hombre que trató de descifrar sus sentidos siempre cubiertos con cierto misterio, e intentó interpretarlos considerándolos como uno de los grandes enigmas. Conforme a las épocas fueron surgiendo distintas formas de abordarlos como si a la humanidad le inquietara estas imágenes que parecieran querer hacerse entender.
En el siglo pasado surgió el psicoanálisis, no como una ciencia del sueño, sino ocupándose de la deformación onírica, es decir de la manera en que sus elementos son trastocados y disfrazados. No busca en la profundidad sino en la forma en que el sueño es relatado, contado al otro. O sea que lo que se ve no tiene un sentido oculto, sería todo lo contrario a lo que popularmente se dice, por ejemplo: "Si sueña con una niña bonita, hay que jugarle al número quince". Su interpretación reside en la combinación entre las imágenes, es decir que no hay un secreto escondido debajo de cada elemento.
Freud dice que el sueño es como un jeroglífico porque mezcla imágenes y signos que conforman un texto, de ahí que no se interpreta por su valor figural. El analista más que ver las figuras escucha la manera singular en que el soñante se las ingenia para darle coherencia y enlace a ese contenido que generalmente se presenta con rasgos bizarros.
Graciela Lemberger
Psicoanalista
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