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domingo,
27 de
noviembre de
2005 |
La tejedora dormida
El telar para Nélida Sotelo era algo nuevo y como se había quedado sin trabajo se acercó a lo cursos para aprender. "Siempre tuve dormida la tejedora adentro, me gustaban las labores manuales y me sentí motivada", explicó a Señales esta tejedora. Es jujeña, "trasplantada" a Rosario como se autodenomina. En su caso, se unió a otras dos mujeres y formaron un emprendimiento llamado "Ollantai". Trabajan juntas tejiendo. Reconoce que es un oficio difícil en lo que refiere a posibilidades, hay que tener paciencia para que se abran puertas. Valora su tarea porque no olvida lo que sucede en la tierra de sus ancestros, donde el oficio "se fue perdiendo de generación en generación, ante el avance de la industrialización". Admite que siente una gran satisfacción de participar en "Tejiendo redes" porque le permite una salida laboral, algo que estaba buscando. "No les será tan fácil vencernos, a quienes sepamos tejer y sembrar la tierra, advierte.
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