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domingo,
27 de
noviembre de
2005 |
De un pentagrama cósmico
Lisandro González / La Capital
Este libro de Guillermo Ibáñez, editado inicialmente en 1992, aparece ahora nuevamente en una edición bilingüe, con versiones de los poemas al inglés de Esteban Moore, poeta argentino que viene llevando a cabo en estos últimos años una importante tarea de traducción de numerosos autores. En este caso, Moore conserva como rasgo primordial en sus versiones la concisión que predomina en este libro de Ibáñez e incluso, por las características propias del idioma inglés, en muchos textos consigue una mayor economía de palabras.
Esta obra podría llegar a considerarse como el desarrollo de una poética, lo que el autor pone de relieve ya desde el título. Poemas breves y de pocos versos, con rasgos de poesía oriental, pero con una cosmovisión diferente, en tanto refleja la tensión con el mundo sobre todo a través de la tensión con la palabra.
A su vez, trata la condición del hombre fundamentalmente desde su posición de poeta. En un pequeño poema Ibáñez establece de algún modo la columna vertebral del libro: "Para las cosas/ el silencio./ Para el hombre/ la voz." Y justamente Eduardo D'Anna ha advertido en esta obra "la explicitada predominancia de lo material del canto por encima de sus valores trascendentes", lo que se descubre en versos como: "Se es más la voz/ que lo que se canta/ más el sonido/ que el significado", y en otros como "No ser el cantor/ el músico/ o el poeta./ Ser la canción".
La importancia del canto es tal que en varios poemas el poeta se homologa al pájaro: "Reproducir/ el trino./ El graznido/ de la alondra,/ del cuervo", al punto que se compara con la calandria para concluir que "Los dos volamos bajo/ pero cantamos". En este contexto, reflexiona sobre lo efímero y la levedad de poema, en la esperanza de que "tal vez, sólo tal vez,/ sobrevenga la palabra".
No obstante ello, esa idea de lo perecedero se neutraliza cuando Ibáñez dice que "Nace el poema/ en la palabra,/ y ya no muere." Roberto Retamoso describe acertadamente que "las voces de la palabra, no es más que el desarrollo dialéctico, agonístico, que confronta las voces (del autor, de los otros), con el silencio", lo cual avizora el poeta cuando advierte "Del lado de la nada/ el silencio".
Hay también un proceso de despojamiento en el trabajo de estos poemas que se refleja en el "Decir:/ árbol, luz, pájaro./.../ transmitir apenas/ el ritmo esencial/ que pulsa cada uno/ en el espacio", donde la tarea del poeta pasa por la captación de ese ritmo de las cosas del que habla Octavio Paz en "El arco y la lira".
También aparece cierto gesto religioso, donde es necesario "Arrodillarse aún delante de nada/ porque importa lo religioso", lo que refuerza la idea de Ana Victoria Lovell de que en este libro aparece "la palabra desprendida como de un pentagrama cósmico".
Guillermo Ibáñez, quien edita desde 1990 la revista "Poesía de Rosario" y lleva publicados más de 20 títulos en poesía, incluyendo la antología "Arbol de la memoria" de 2002, brinda la reedición de una de sus obras clave y le da nuevas voces a sus palabras con ajustadas versiones en inglés de los textos.
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