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domingo,
27 de
noviembre de
2005 |
En el bronce
Las décadas de los 60 y 70 vieron florecer las peñas en Rosario. El folclore era, por entonces, un modo de expresión de ciertas rebeldías y los reductos para escuchar y cantar los ritmos telúricos convocaban a los jóvenes que querían cambiar el mundo aunque más no fuera que a fuerza de canciones. Entre los míticos ámbitos rosarinos que se hicieron un lugarcito en el historial peñero se pueden citar "A los caños", que tuvo una programación de excelencia. La lista de nombres es inacabable y cada cual recuerda algún reducto y lo antepone a los demás por fuerza de la pasión. "El 7 de línea", "El chancho rengo", "La posta del Rosario" y "La Salamanca", son algunos nombres que acuden a una evocación rápida. Sin embargo, fueron muchos más los espacios dedicados a la música tradicional en la Rosario de aquellas décadas. "La Rueda", "El Chaná", "Cacique", "La Viruta" y "La Reja" compiten con nombres más audaces como "A los yuyos". Cuando recrudeció la represión se fueron cerrando puertas y se impuso el silencio.
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