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viernes,
28 de
octubre de
2005 |
Washington está pendiente de la decisión de un fiscal
Washington. - La Casa Blanca se mantenía ayer a la expectativa de la decisión del fiscal Patrick Fitzgerald, el hombre que podría presentar cargos contra dos altos funcionarios de la administración Bush en relación a la filtración del nombre de una agente de la CIA a la prensa. El escándalo, conocido como Ciagate, involucra al máximo asesor del presidente, Karl Rove, y también a Lewis "Scooter" Libby, jefe de gabinete del vicepresidente Dick Cheney.
El fiscal presentó ayer un sumario del caso al gran jurado, y se espera que hoy anuncie su decisión final, después de dos años de investigación, según informó el diario The Washington Post. Fitzgerald está completando su indagación sobre si funcionarios de la Casa Blanca violaron la ley de revelar el nombre de una agente secreta, Valerie Plame, con el objetivo de desacreditar a su marido, el ex embajador Joseph Wilson, un crítico del gobierno en relación a la invasión a Irak.
El plazo del gran jurado para decidir expira hoy. Pero todavía no está claro si en la reunión del miércoles Fitzgerald presentó los cargos criminales que los miembros del jurado deberían considerar, o si les pidió que que votaran sobre cualquiera de los cargos propuestos.
Ayer el jurado se reunió para deliberar sobre entrevistas de último momento con Adam Levine, un miembro del equipo de comunicación de la Casa Blanca en la época de la filtración, y con los vecinos de Plame, quienes aseguraron que desconocían que era agente de la CIA antes de que su nombre apareciera en la prensa.
Si el fiscal necesitara más tiempo para completar la investigación, tendría que armar un nuevo grupo de jurados para considerar el caso. Sin embargo, fuentes cercanas al fiscal dijeron que Fitzgerald está decidido a evitar este proceso. El plazo del actual gran jurado ya fue extendido una vez y no puede prolongarse nuevamente, de acuerdo a las leyes federales.
Todas las miradas del caso apuntan a los influyentes Rove y Libby. Ambos funcionarios reconocieron haber hablado sobre Plame con distintos periodistas, pero niegan haberlo hecho con la intención de revelar su identidad secreta. El 6 de julio de 2003, Joseph Wilson, el esposo de Plame, acusó en la prensa al gobierno de utilizar información falsa para justificar la guerra en Irak. Wilson había viajado como enviado de la CIA a Niger para probar que Saddam Hussein había comprado allí material nuclear, pero no encontró nada al respecto. Ocho días después, el columnista allegado al gobierno Robert Novak reveló el nombre de Plame como agente de la CIA, atribuyendo la información a funcionarios oficiales.
El temor de Rove
El entorno de Rove reveló ayer que el máximo asesor de Bush teme ser acusado por falso testimonio, ya que inicialmente no le contó al gran jurado que había hablado con el periodista de la revista Time Matthew Cooper sobre Plame, antes de que su nombre apareciera en la prensa. Un abogado cercano a Rove dijo que el asesor testificó que él creía que estaba hablando sobre información conocida públicamente cuando nombró a Plame frente a periodistas.
En su última comparecencia ante el gran jurado, Rove fue interrogado acerca de por qué no mencionó su conversación sobre Plame con Cooper. Pero Rove contestó que había olvidado esa charla. También declaró que podría haber escuchado por primera vez el nombre de Plame en boca de Libby. Esto tendría a demostrar que Rove no tenía motivos para creer que la identidad de Plame como agente era secreta.
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