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 viernes, 28 de octubre de 2005  
Derrota política. El presidente, jaqueado por problemas en distintos frentes, pierde fuerza en la base de su propio partido
Otro golpe para Bush: su candidata a la Corte renunció a la nominación
La asesora legal de la Casa Blanca retiró su postulación ante la presión de los conservadores y la oposición

Washington. - En otro golpe para la Casa Blanca, la candidata de George W. Bush para ocupar un cargo en la Corte Suprema, su asesora legal Harriet Miers, renunció ayer a la nominación para el puesto, bajo la presión fulminante de la derecha radical del partido Republicano y las acusaciones de "amiguismo" por parte de la oposición. La retirada súbita de Miers recalca la fuerza de los conservadores que forman la base política del presidente, así como la debilidad de Bush ante los numerosos problemas que enfrenta. Ayer mismo Washington esperaba potenciales malas noticias para el gobierno en otro frente: los posibles encausamientos de dos asistentes de la Casa Blanca en el caso de la filtración del nombre de una agente de la CIA a la prensa (ver aparte).

La Casa Blanca dijo que Miers había abandonado su postulación debido a las demandas de los senadores para ver documentos internos sobre su papel como asesora del presidente. Pero la política desempeñó un papel más amplio: los partidarios conservadores de Bush tuvieron sus dudas acerca de su pureza ideológica, y los demócratas tenían escasos incentivos para ayudar a la candidata o al presidente republicano en sus dificultades. "Pasemos al siguiente caso", dijo el senador republicano Trent Lott. "En un mes nadie se acordará del nombre de Harriet Miers".

En una declaración, Bush lamentó la decisión de Miers de renunciar a su candidatura, y prometió un nuevo candidato "en el momento oportuno". El líder de la mayoría senatorial Bill Frist dijo que esperaba un reemplazo en pocos días y deseaba realizar audiencias de confirmación antes de fin de año.

Según Bush, la retirada de Miers se debió al pedido de varios legisladores de que la Casa Blanca divulgue documentos sobre el desempeño de ella como asesora legal, a lo cual él se negó. "Esas revelaciones socavarían la capacidad de un presidente de recibir asesoramiento sincero", argumentó. "La decisión de Harriet Miers demuestra su profundo respeto por este aspecto esencial de la separación de poderes, y confirma mi profundo respeto y mi admiración por ella", agregó.

Miers, por su parte, dijo que le preocupaba que el proceso de confirmación "pudiera crear una carga para la Casa Blanca y para nuestro personal, lo que no beneficiará al país". Con respecto a los documentos exigidos sobre su desempeño como asesora legal del gobierno, manifestó que su larga experiencia proporcionaba suficientes pruebas para considerar su designación a la Corte.


Lluvia de críticas
Durante semanas, la controvertida nominación de Miers copó los titulares de los medios estadounidenses. Los críticos conservadores señalaban su escasa experiencia, y en particular temían que ella no fuera lo suficientemente conservadora, sobre todo en lo concerniente al derecho de aborto, algo que la derecha quiere desterrar en Estados Unidos. Según una encuesta de AP-Ipsos, varios grupos conservadores, entre ellos los evangélicos y las mujeres republicanas, ya están decepcionados con el desempeño del presidente.

Por otro lado, la oposición demócrata acusó a Bush de amiguismo, al indicar que eligió a su persona de confianza para el importante puesto en la Corte Suprema, pese a que nunca había sido jueza. Hace pocos días, en los preparativos del proceso de confirmación, el Senado le devolvió a Miers un cuestionario que ella había completado, al catalogar sus datos de totalmente insuficientes.

Miers, que fue abogada de Bush en Texas y ahora es asesora legal en la Casa Blanca, aspiraba a suceder en la Corte a la moderada Sandra O'Connor, que pese a anunciar su retiro a los 75 años ha asegurado que se quedaría en el puesto hasta que se confirme a su sustituto. En la Corte de nueve jueces -en la que cuatro son conservadores y cuatro de tendencia más bien liberal- en muchas ocasiones el voto de O'Connor era el decisivo.

Los demócratas y republicanos se preparan ahora para una nueva disputa política sobre la tercera selección de Bush para la Corte Suprema en siete semanas. Tras haberse asegurado la aprobación de su candidato para presidente del máximo tribunal, el conservador moderado John Roberts, Bush tendría ahora dos grupos de donde elegir a sus candidatos para una nueva postulación: por un lado los juristas conservadores que fueron considerados seriamente la última vez, y por otro aquellos individuos que no formen parte del poder judicial, pero que puedan ser bien vistos por el Senado de mayoría republicana.
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Bush respaldó a Miers pero tuvo que ceder.

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