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miércoles,
12 de
octubre de
2005 |
Hambre y sed
Los hambrientos sobrevivientes no esperaron a que los camiones de ayuda enviados por Pakistán fueran descargados ayer en Muzaffarabad, ciudad devastada por un terremoto. En cambio, asaltaron los vehículos, tratando de agarrar las botellas de agua y los cartones de alimentos que podían. "¡Necesitamos comida! ¡Necesitamos comida!" gritaba un hombre desesperado.
Abastecimientos enviados por grupos de rescate están arribando a algunas zonas que fueron afectadas por el sismo. Además, ha comenzado a llegar ayuda internacional a Pakistán. Pero empleados de agencias de asistencia humanitaria, así como policías, tratan de impedir que las tareas de distribución se hundan en el caos.
Decenas de miles de personas murieron en el desastre del sábado último, y millones se han convertido en refugiados, la mayoría en la región montañosa de Cachemira, que está dividida entre India y Pakistán. La vasta mayoría de las muertes ocurrieron en el lado paquistaní.
La escena en un estadio de fútbol, uno de seis puntos oficiales de distribución en la capital regional de Muzaffarabad, en la Cachemira controlada por Pakistán, muestra el grado de desesperación que existe.
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