 | domingo, 03 de octubre de 2004 | La tiranía del padre como detonante La defensa pidió que declaren a Tulio inimputable por no comprender el acto La defensa de Tulio Adorna solicitó que el chico sea declarado inimputable en el proceso que se le sigue por homicidio calificado y lesiones graves en la Justicia de Menores de Rosario. La razón esgrimida es que por motivos biológicos y psicológicos no pudo comprender la criminalidad del acto ni dirigir sus acciones. El representante legal requirió que, ante el caso de que esta demanda no sea contemplada, se tenga en cuenta que cuando abrió fuego el joven actuó en estado de emoción violenta. Y agregó que levantará una objeción por inconstitucionalidad si, en caso de que Tulio reciba condena, se considerara el vínculo familiar como un agravante.
Hay en el planteo defensivo un argumento largamente desarrollado para requerir que el chico sea declarado penalmente no responsable: el contexto de profundo conflicto que caracterizaba la vida doméstica, definida por el sometimiento impuesto por Alberto Adorna al resto de la familia. El padre de Tulio es profusamente descripto por una sucesión histórica de conductas violentas de las cuales el joven bajo proceso era especial víctima.
El abogado Jorge Bedouret describió el mal trato que Adorna le dispensaba a su mujer y a sus hijos, y narró episodios puntuales muy traumáticos de la vida familiar. Dijo que Adorna despreciaba particularmente a Tulio, a quien se dirigía de manera ofensiva todo el tiempo. También contó aspectos desconocidos de la personalidad del chico y remarcó un detalle escalofriante hasta ahora poco comentado: que Alberto Adorna enseñó personalmente a todos sus hijos a usar las armas que guardaba en su casa, y lo hizo cuando todos ellos eran muy chicos.
Adorna padre promovía en la casa un orden tiránico, según Bedouret, que inspiraba zozobra y miedo extremo. El abogado argumentó incluso que si fuera imputable, estas "circunstancias extraordinarias" de la vida de Tulio y su familia constituyen un atenuante a la hora de evaluar sus actos.
El defensor también rechazó como agravantes de la supuesta conducta homicida de Tulio el vínculo que lo unía a las víctimas y la alevosía. En el primer caso lo hizo con el argumento de que los vínculos familiares ya estaban rotos en la práctica. Y en el segundo porque sostiene que, en su obnubilación, no tuvo la decisión de matar a nadie. enviar nota por e-mail | | |