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 domingo, 04 de enero de 2004

El control a la Side levanta polémica entre los legisladores

La comisión parlamentaria encargada de controlar la actividad de la Secretaría de Inteligencia del Estado (Side) deberá demostrar que el poder político es capaz de controlarse a sí mismo.

La definición de su presidencia, en principio, generó sorpresa en el Congreso, ya que su titularidad quedó para el senador fueguino Mario Daniele.

El candidato que había impulsado el gobierno era el senador santacruceño Nicolás Fernández, pero el elegido rechazó el ofrecimiento porque temió que su designación fuera vista como una muestra de hegemonía kirchnerista.

Daniele responde a Carlos Manfredotti, ex gobernador de Tierra del Fuego, quien en la interna justicialista respaldó inicialmente a Carlos Menem.

El segundo lugar de la comisión también disparó una sorda polémica en el Congreso cuando se supo que el elegido era el diputado Oscar Rodríguez, número dos de la Side durante el gobierno de Eduardo Duhalde, bajo las órdenes del menemista Miguel Angel Toma.

Durante la campaña presidencial, el kirchnerismo atribuyó a Toma operaciones contra su candidato que, según la acusación, buscaban favorecer a Menem.


Nombres en pugna
De esa forma, la cúpula de la comisión encargada de controlar a la Side quedó ocupada por un senador y un diputado que provienen de sectores internos del justicialismo que, al menos durante el primer tramo de la disputa interna del PJ, enfrentaron el proyecto presidencial de Kirchner.

El puesto de Rodríguez, según se deslizó en el Congreso, fue un pedido surgido del corazón del poder duhaldista, el nombramiento de Daniele responde a los equilibrios internos tejidos en el Senado. La comisión se repartió prácticamente en dos mitades entre el PJ y la UCR.

Los únicos representantes ajenos a ambos partidos son la diputada frepasista Nilda Garré y el senador Oscar Castillo, del Frente Cívico y Social de Catamarca, quien de todas formas es un tradicional aliado de los radicales.

El reparto ya generó críticas entre las fuerzas perjudicadas. "Me llama mucho la atención que los integrantes de la comisión destinada a investigar la ruta del dinero de los sobornos del Senado representen exactamente a los partidos cuyos dirigentes están involucrados en la denuncia y que se excluya al ARI, que es la tercera fuerza en la Cámara de Diputados", se quejó el jefe de la bancada del ARI, Eduardo Macaluse.


Beccani, confiado
El espacio está ocupado por los radicales Norberto Massoni (senador) y Alberto Beccani (diputado), además de su aliado Castillo. Beccani rechazó que la condición de figuras influyentes del sistema político que caracteriza a los acusados por el escándalo de los sobornos fuera a entorpecer la investigación.

"Si la comisión llega a descubrir delitos habrá que levantar el secreto de los fondos de los servicios de inteligencia para darle toda la información a la Justicia, no se puede avalar ningún delito bajo el paraguas del secreto y si las acusaciones se confirman esa gente tiene que ser expulsada del sistema político", afirmó el diputado santafesino.

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