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 domingo, 05 de octubre de 2003

"El Ejército nada tuvo que ver con Río Tercero"
El general retirado desligó ala fuerza de la voladura de la fábrica militar y renovó sus críticas a las leyes del perdón

Javier Felcaro / La Capital

Martín Balza, designado embajador argentino en Colombia y ex jefe del Ejército, mostró su sintonía con el presidente Néstor Kirchner al afirmar que "el éxito de este gobierno es el de todos". El general retirado también reforzó sus críticas a las leyes de obediencia debida y punto final y, respecto a las lucubraciones periodísticas sobre la explosión en la Fábrica Militar de Río Tercero, aclaró que la fuerza que condujo "no tuvo absolutamente nada que ver".

Consultado por La Capital sobre la construcción política transversal que fogonea el jefe del Estado, Balza opinó que "un nuevo gobierno legítimamente elegido por el pueblo merece que todos, sin distinción partidaria, pongamos el hombro".

"El éxito de este gobierno es el de todos. Si no colaboramos, estaremos serruchando la rama del árbol en la que estamos sentados", graficó el militar retirado, quien pasó por Rosario para cumplir con un compromiso televisivo y promocionar la inminente salida de su nuevo libro "Malvinas, gesta e incompetencia".

A dos meses de haber designado a Balza como nuevo representante diplomático en Colombia, el gobierno se prepara para enviar el pliego del ex titular del Ejército a la comisión de Acuerdos del Senado para su tratamiento. Todo indica que Balza desembarcará en Bogotá la primera quincena de noviembre.

La demora obedecería a que recién el 9 de septiembre el ex general quedó sobreseído del último cargo que pesaba en su contra por su presunta responsabilidad en la venta ilegal de armas a Croacia y Ecuador, escándalo por el que cumplió seis meses de prisión preventiva en el 2001.

Balza salió al cruce de las especulaciones sobre nuevos problemas judiciales a partir del impulso que acaba de tomar la investigación por la explosión registrada en la fábrica de armas de Río Tercero (Córdoba), en 1995.

"Es producto de un desconocimiento total. La Dirección General de Fabricaciones Militares dependió, desde 1983 hasta 1996, del Ministerio de Defensa. Luego pasó a Economía", precisó el militar, quien enfatizó que el Ejército "no tuvo absolutamente nada que ver con ese manejo".

Balza optó por el silenzio stampa frente a la polémica por los supuestos comentarios atribuidos al jefe del Ejército, general Roberto Bendini, según los cuales "pequeños grupos de israelíes" quieren ocupar la Patagonia. Controversia que podría esconder una maniobra de sectores retirados molestos por la actual política de derechos humanos.

También se mostró prudente con la decisión de la Corte Suprema de Justicia de pasar el expediente a Casación, prorrogando su definición sobre la validez de la obediencia debida y el punto final. "Es una instancia que habrá considerado válida, pero no me corresponde a mí evaluar una resolución del alto tribunal", dijo.

Sobre la ofensiva judicial contra los represores, Balza enfatizó que, "más que el procesamiento, me interesa construir el futuro que deseamos". Por eso explicó que "hay que superar el pasado, algo que no se logra con leyes de impunidad sino reconociendo lo ocurrido, además de que los que instrumentaron el terrorismo de Estado respondan y no deslinden la responsabilidad en sus subordinados".

"Hay que decirle no a la impunidad, pero también no al rencor y al odio", alertó el ex jefe castrense, quien, en esa línea de pensamiento, recomendó "avanzar y no huir hacia el futuro".

Tras afirmar que los represores deben ser juzgados en el país, el designado embajador descartó que exista malestar en el Ejército: "Es una fuerza subordinada al poder civil, respetuosa de las instituciones de la República".

Balza corroboró en la ciudad las reacciones que sigue generando su histórica autocrítica del accionar de las Fuerzas Armadas durante los años de plomo. No sólo se llevó el saludo de aquellos rosarinos que lo reconocieron en la calle; también los reproches que le lanzaron dos militares con los que se cruzó a la hora del almuerzo.

El general adelantó que su tarea en la conflictiva Colombia consistirá en "cumplir estrictamente la orientación de la política exterior que fija el presidente". Y admitió que aceptó la oferta de Kirchner porque, "como dijo el poeta cubano José Martí, quiero estar donde pueda ser útil". Un concepto al que Balza asegura adherir totalmente.

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El general Balza desligó a la fuerza.

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