 |  | Elecciones 2003. La primera dama cuestionó la prescindencia de Reutemann Chiche Duhalde: "Es tarde para caras nuevas" Se juega a fondo por Kirchner y vaticina la caída de Menem. También vislumbra un peronismo unido
 | Omar Bravo / La Capital
La primera dama, Hilda González de Duhalde, recibe a La Capital en su casa de Lomas de Zamora, pero, al encarar la charla, es Chiche, la mujer afable y sencilla que revela un diálogo de la noche anterior con su marido, el presidente Eduardo Duhalde. "Yo le comenté: «Te das cuenta de la cantidad de gente que te dice que vas dejando el país en otra situación». Me contestó: «Son amigos...». Entonces le respondí: «Cuando estamos a solas no me digas «son amigos», porque yo a eso lo percibo". Jugada a fondo por Néstor Kirchner, imagina un futuro PJ unificado, con Carlos Menem fuera de carrera. También elogia a Elisa Carrió y critica la prescindencia de Carlos Reutemann, figura a la que, sin embargo, rescata. -Al final, en el ballottage no va a votar en blanco. -(Se ríe con ganas). ¡Sí! Por suerte ahora tengo a quien votar... -¿Qué espera de los independientes? -La gente va a elegir con absoluta libertad de conciencia. No creo que todos los votos que fueron a (Ricardo) López Murphy sean de derecha. Lo mismo pasa con Lilita (Carrió) y con (Adolfo) Rodríguez Saá. -Algunos detectan cierto triunfalismo en el gobierno. ¿Usted lo ve? -De aquí al 18 de mayo se dirán muchas cosas, pero sería bueno que nadie tenga actitudes triunfalistas. Mire lo que le pasó a Menem hace una semana: ya se sabían los resultados y él seguía hablando de que iba a ganar por 8 ó 10 puntos. El triunfalismo no es bueno para nadie. -En Buenos Aires se definió la elección, pero igual Menem sacó una gran cantidad de votos. -Fue un triunfo decisivo, y así lo reconoció Kirchner. Ahora, si analizamos la primera vuelta, nadie hizo una buena elección. El voto se dividió en muchos candidatos, seis si incluimos a la UCR, que contó con la valentía de (Leopoldo) Moreau: puso la cara sabiendo cómo venía la mano. En ese panorama, Menem sacó los que tenía que sacar. -¿Qué peronismo imagina de ahora en más? -Lo importante es que el PJ vuelva a identificarse con lo que fue históricamente. Con una victoria de Kirchner recuperará su identidad. Se viene una etapa linda, de reorganización. -No suscribe a los pronósticos de ruptura. -Los peronistas se volverán a unir. Soy optimista. Están fragmentados, pero desaparecido Menem de la carrera política, como anticipan las encuestas, se volverán a aglutinar. Aun los que hoy puedan estar con él, íntimamente deben tener nostalgia de no poder decirle a la sociedad lo que son. -¿Y la prescindencia de Reutemann? -Creo que a Reutemann le tiene que servir de experiencia. Lo viví en 1999, cuando los gobernadores, por necesitar de Menem, aceptaron adelantar las elecciones, no se jugaron por el candidato peronista, y así nos fue. Así le fue al país. Un gobernador debe tomar posiciones. Lole se quedó en una postura ni blanco ni negro, le faltó una actitud más firme. A veces hay que jugarse, nos vaya bien o mal. Pero rescato su austeridad. Es un hombre muy importante para el PJ y su provincia, que hoy atraviesa graves dificultades. -¿Cómo evalúa la performance de Carrió? -Hizo una gran elección. Con los políticos muy cuestionados, ella creció como una luchadora contra los molinos de viento. Es una mujer con ovarios, que enfrentó a todos. Rescato a Lilita por su valentía. Hasta apareció primera en las encuestas, pero después los melones se acomodaron en el cajón y la gente optó por candidatos con más experiencia, que para administrar es muy importante. -¿La puja entre Menem y Kirchner incluye una dimensión moral? -Se empiezan a tener en cuenta valores..., que el candidato sea austero y equilibrado, menos farandulero. La foto en el hotel, todas esas caras, espantaron a la gente. Ahora Menem quiere caras nuevas... Creo que es demasiado tarde.
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