Valeria Lynch protagonizó el viernes último un espectáculo que reunió temas exitosos de su carrera con fragmentos de comedias musicales. La cantante abrió el show "20 años de show" ante un público integrado por parejas mayores y veinteañeras que cubrieron el 75 por ciento de la capacidad del teatro Broadway. Secundada por cinco músicos, un coro de ocho voces y dos bailarines, la cantante desgranó buena parte de su repertorio a lo largo de tres horas de un show compacto y de buen nivel. Haciendo gala de una simpatía campechana y muy alejada de cualquier divismo, Lynch dialogó con la platea, recibió regalos y complació muchos pedidos cantando a capella. Más allá de que su timbre y su estilo interpretativo gusten o no, la artista demostró que conserva intacto su caudal de voz y que no teme exponerse. Tras numerosas canciones que fueron cortinas de telenovelas el show llegó al set dedicado a temas de Queen, cantados por Lynch junto a los miembros del coro en un tramo del concierto que brilló por una calidad musical ubicada a años luz de las creaciones de Paz Martínez y de otros autores que nutren el repertorio de la cantante. También brindó "No llores por mí Argentina", caracterizada como Eva Duarte. El final del espectáculo fue a todo ritmo y la cantante probó que aún que seduce al público con la parte menos valiosa de su extenso repertorio.
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