Once personas que se encontraban en una casa en refacción vivieron ayer dos horas de tensión al ser tomadas como rehenes por tres jóvenes delincuentes que entraron a robar al lugar, en la localidad de Martínez, en el norte del Gran Buenos Aires. Los rehenes fueron liberados finalmente sanos y salvos por los asaltantes, que se entregaron a la policía luego de intensas negociaciones encabezadas personalmente por el jefe de la seccional segunda de Martínez, comisario Angel Dono. Los detenidos tienen 19, 21 y 29 años, son oriundos de la villa La Cava -de San Isidro- y tendrían antecedentes delictivos. El de 21 años había dicho que tenía 17 años, pero luego los investigadores determinaron que era mayor de edad. El hecho se inició alrededor de las 11, cuando los tres jóvenes irrumpieron con fines de robo en la casa en construcción ubicada a pocos metros de la esquina de las calles Catamarca al 400, en la intersección con Luis Sáenz Peña, donde había un arquitecto, dos mujeres, propietarias del inmueble, y seis obreros. Dono consideró que los asaltantes pasaban por el lugar y vieron franqueado el acceso a la vivienda porque estaban entrando materiales, por lo que decidieron ingresar. Al típico grito de "esto es un asalto", los delincuentes amenazaron con sus armas a los ocupantes de la vivienda, a quienes le exigieron la entrega de dinero y efectos personales. Sin embargo, un vecino del lugar advirtió la situación y realizó la denuncia policial, por lo que rápidamente concurrieron hasta allí efectivos del Comando de Patrullas de San Isidro. Al notar la presencia policial, los delincuentes efectuaron entre cinco y 10 disparos contra el personal uniformado que optó por no repeler la agresión para no poner en peligro la vida de los inocentes. Ante la imposibilidad de huir, los intrusos tomaron como rehenes a las once personas. A los pocos minutos acudieron unos 200 policías del grupo Marea Azul, de la Jefatura Departamental de San Isidro y de las comisarías limítrofes, que rodearon la zona. En tanto, francotiradores de la Policía Bonaerense se colocaron en los techos de las casas linderas mientras más de 50 efectivos cubrían los alrededores de la cuadra. A partir de ese momento, el comisario Dono encabezó en forma personal y a través de un teléfono celular la negociación con los asaltantes, quienes se encontraban en la planta alta de la casa. El encargado de los albañiles, que se identificó con el nombre de Luis, dijo que los delincuentes estaban "tranquilos" y que en ningún momento maltrataron a los rehenes. Además agregó que los operarios fueron encerrados en un cuarto de la terraza por los ladrones, que pretendieron escapar del lugar llevándose a la dueña de casa en su auto. Los delincuentes hicieron inicialmente un insólito pedido al exigir que los dejen ir en libertad, lo que fue negado. Poco después llegó una chica, familiar de uno de los intrusos, quien también los convenció que se entregaran. (DyN)
|  Los trabajadores dan detalles a la policía del hecho. |  | Ampliar Foto |  |  |
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