El Festival de Cine de Cannes recibió ayer a tres grandes figuras del cine: el británico Mike Leigh, el portugués Manoel de Oliveira y el italiano Marco Bellocchio. Leigh, que al igual que los otros dos realizadores compite por la Palma de Oro del certamen, se traslada de nuevo a un suburbio londinense y fija su cámara en una familia de nulas relaciones afectivas en "All or Nothing". El cabeza de familia (Timoty Spall), un taxista solitario que ve como poco a poco está perdiendo hasta su dignidad, se da cuenta de que su mujer (Lesley Manville) le ha dejado de querer, y los hijos (Alison Garland y James Corden) son dos adolescentes obesos encerrados en sus mundos, el de ella la lectura, y el de él cualquier cosa que pasen en televisión. "La idea de hacer este cine emocional proviene de sentimientos profundos de amor y de relaciones extraídos de mi propia experiencia", dijo Leigh, quien ganó la Palma de Oro en 1996 por "Secretos y mentiras". Manoel de Oliveira trajo este año a Cannes "O principio da incerteza", una cinta en la que insiste en los planos fijos y largos con una historia de destinos cruzados basada en la novela "Joia de Familia", de Agustina Bessa-Luis. El nonagenario realizador, que desde 1990 no ha dejado de rodar una película al año y en Cannes se ha convertido prácticamente en un fichaje asegurado, confía el reparto a Leonor Baldaque, Leonor Silveira, Ricardo Trepa e Ivo Canelas. Por su parte, el italiano Marco Bellocchio mostró "L'ora di religione (Il sorriso di mia madre)", un largometraje que ha levantado polémica en su país al confrontar la Italia actual con el omnipresente peso de la religión católica y criticar la hipocresía que rodea el catolicismo y el maquiavelismo de las relaciones familiares.
|  El británico Mike Leigh quiere ganar otra Palma de Oro. |  | Ampliar Foto |  |  |
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