La comisión de Reforma del Senado se reunirá el martes para darle forma definitiva al primer informe, relativo, entre otras cosas, a la reducción del número de comisiones, la realización de un censo de personal y la definición de un techo de 3.000 pesos para los sueldos de senadores y empleados jerárquicos. Además, se fijará un mecanismo para que las reuniones de comisión sean abiertas, para reducir en aproximadamente un 30 por ciento los pasajes otorgados a los senadores y para que los mismos sólo puedan ser cobrados por aquellos que viven a más de 300 kilómetros del Congreso. También se propondrá la desafectación de los automotores y la cesión de los mismos a organismos públicos que presten servicios de seguridad, asistencia social o salud, la venta de algunos de los inmuebles del Senado y la facilitación del acceso público a las páginas web de la Cámara. Tras el repaso de estos puntos, en la reunión de pasado mañana al mediodía, los siete senadores le elevarán la propuesta al presidente de la Cámara, el justicialista cordobés Juan Carlos Maqueda, para que éste, a su vez, la gire a los presidentes de los bloques. Originalmente la comisión, creada el 15 de diciembre, se había fijado un plazo de trabajo de 60 días, pero al comienzo tuvo algunas dificultades debido a las sucesivas Asambleas Legislativas y al tratamiento de leyes como la de quiebras y la que fijó la salida de la convertibilidad. La comisión intensificó su labor en los últimos diez días, cuando la mayoritaria bancada peronista designó a María Perceval (Mendoza) y a Jorge Alperovich (Tucumán) en reemplazo de Oscar Lamberto (Santa Fe) y Jorge Capitanich (Chaco), con licencia en la Cámara debido a sus funciones en el Poder Ejecutivo. Además, integran la comisión los también peronistas Nélida Martín (San Juan) y Carlos Verna (La Pampa), los radicales Gerardo Morales (Jujuy) y Miriam Curletti (Chaco) y Pablo Walter (Fuerza Republicana de Tucumán) en representación de los partidos provinciales. Según anticipó uno de los integrantes de la comisión, las medidas podrían ser aplicadas con bastante rapidez porque cuentan con el visto bueno de la mayoría de los integrantes del cuerpo, que se renovó en un 88 por ciento hace dos meses. Sobre las comisiones, se ideó un reordenamiento para reducir su número de 46 a 25 y para que dejen de funcionar en despachos cerrados y con la prohibición del ingreso para el público y para la prensa, además de proponer que lo que resuelvan sea publicado. También se decidió definir un tope de 3.000 pesos para los sueldos de bolsillo de los senadores, aunque aún se debate el criterio a adoptar respecto de los salarios del personal que por su categoría supera ese techo, como secretarios, prosecretarios o directores, que perciben de 3.000 a 5.000 pesos por mes. Con respecto a los pasajes aéreos, se eliminarían las chequeras con tramos impersonales que mensualmente les llegan a los senadores, las que serían sustituidas por una cantidad menor de pasajes, sólo para aquellos que acrediten domicilio a más de 300 kilómetros del Congreso. El censo previsto, por otra parte, abarcará tanto al personal transitorio como al permanente y "se incluirá la capacitación de cada agente con el fin de reordenar y racionalizar las competencias e identificar a aquellos que no desarrollan funciones", según explicó Morales. El objetivo es reducir a la mitad la actual planta de 2.700 empleados, comprendidos los 1.800 de planta permanente y los 900 de planta transitoria.
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