Año CXXXV
 Nº 49.325
Rosario,
domingo  09 de
diciembre de 2001
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El secretario de la Asociación Profesional Policial denunció que un grupo de la barra brava de Central no fue requisado
Incidentes en el clásico: El misterio de la puerta 8
Alberto Martínez vinculó al sector de los Pillines con la agresión con un arma de fuego sufrida por el cabo César Adrián Juárez

Gustavo Conti Luis Castro

El martes se cumplirá un mes desde el último clásico en el Coloso que pudo terminar en tragedia. Y nada ha pasado. Poco se ha dicho, poco se sabe de una investigación que parece estancada. Mientras, el cabo César Adrián Juárez trata de rehacer su vida, de superar las secuelas físicas y psicológicas que le produjeron dos disparos de bala que provinieron desde la tribuna de Central.
Mientras las voces oficiales de la policía aseveran que no hay nada, que sólo se han realizado más de veinte allanamientos sin resultados, un integrante del operativo de aquel día quiere apuntar la pesquisa para el lado de la barra de los Pillines y su supuesta complicidad con el oficial designado en la puerta de ingreso de la hinchada canalla aquel día, el comisario principal Francisco Gambacurta, a cargo de la comisaría 11ª. El secretario gremial de la Asociación Profesional Policial de Santa Fe (Apropol), el oficial auxiliar Alberto Martínez (38 años), despachó sin tapujos sus sospechas, con nombre y apellido, y las englobó en lo que llamó "el misterio de la puerta 8", por donde entró la hinchada auriazul.
Antes de hablar de lo que pasó ese domingo 11, Martínez aclaró que "mi intención no es perjudicar a Central, del cual soy simpatizante desde chico. Además, estoy convencido de que la mayoría de los hinchas es gente tranquila. El grupo violento todos sabemos quiénes son y hay que ponerle punto final a algunos elementos que están ligados al tema de la droga y el robo, y se encaraman en esas barras para cometer esos delitos".
-¿Qué cosas tiene para decir que no se dijeron aún?
-Notamos que hubo una falencia evidente en la puerta 8. Ese es el tema central, allí hay que apuntar la investigación. Porque estamos en condiciones de asegurar que la barra brava de Central no fue requisada cuando entró. Lo que proponemos entonces es que se cite a todo el personal que estuvo trabajando en ese acceso y que declare qué instrucciones recibió específicamente cuando entró la barra.
-¿Y ustedes las saben?
-La información que tenemos es que la barra de Central no fue requisada. A cargo de la puerta 8 estuvo el comisario Gambacurta y según lo que manejamos, sería compadre de Andrés Pillín Bracamonte, el jefe. Y puedo afirmar, por ser testigo de eso, que Gambacurta tiene una muy más que buena relación con la hinchada de Central, al punto de haber tenido algunos inconvenientes con el personal del Comando Radioeléctrico y la Guardia de Infantería, que son los que tienen que lidiar con algunos elementos descontrolados de estas hinchadas. Por eso hay que investigar a fondo como no se hizo hasta ahora y hacer hincapié en lo que pasó en la puerta 8, por donde seguramente ingresaron las armas.
-¿Ustedes tienen certeza de que fue un barrabrava de Central el que disparó?
-No, no tenemos certeza ni tampoco creemos que la barrabrava de Central se preste entera a este tipo de cosas. Yo creo que es obra de un descontrolado de esa barra.
-Pero, ¿por qué disparó? ¿Fue algo planeado o una locura simplemente de alguien habituado a ir armado a todas partes, incluso a la cancha?
-Seguramente el que disparó ha estado descontrolado totalmente. Por ahí dijeron que podía tratarse de una interna policial o una interna del club, pero yo creo que no. Se han elaborado otras hipótesis para desviar la atención como el de una venganza a la hinchada de Newell's, o si la pistola era de 3 x 2, de 2 x 3, de calibre 22 ó 22,5. Es ridículo y tampoco los libera de lo que hicieron, porque la bala fue criminal y le pudo pegar a cualquiera y matarlo. Además, podemos afirmar después de hablar con los compañeros que estuvieron pegados al alambrado de que las balas eran para ellos, y no en una o dos ocasiones, ya que dispararon nueve veces al menos. Fue hecho hasta con ensañamiento.
-Decía que tiene certeza de que la barra no fue requisada en la puerta 8, ¿sabe exactamente si esa puerta se abrió 15 minutos antes del final del partido, donde allí podrían haber entrado el arma?
-No lo puedo asegurar. Podría ser una posibilidad pero nos inclinamos por la hipótesis del momento de ingreso de la barra, ya que lo hicieron sin ser revisados y con grandes banderas que en otras espectáculos no las dejaban entrar. Además entraron bolsos con más banderas y con, quizás, alguna otra cosa más. Eso lo vio el personal asignado a ese sector y habría que interrogarlos. Es lo que denominamos "el misterio de la puerta 8", que hay que develar.
-¿Cree que va a ser uno de los tantos hechos que no tendrán resolución?
-Lamentablemente sí. A la luz de los hechos pareciera que no existió, que queda en la memoria gráfica, en el inconsciente colectivo y en la irrisoria sanción de la AFA. Pero la pregunta para toda la sociedad, y en especial la futbolera es: si no se aclara esto, ¿cómo garantizarán que no haya otro Juárez o que no sea un hincha, o un futbolista o un árbitro o un periodista el baleado?
-De hecho, un fotógrafo de La Capital estuvo casi pegado a Juárez al momento del disparo.
-Por eso lo digo, es una agresión contra la comunidad, no contra la policía. El clásico es la mayor expresión deportiva de la ciudad, arruinada por un loco descerebrado que tira a mansalva.
-¿Considera que la investigación está parada?
-La investigación no dio resultado. Si bien Apropol está compuesto por personal en actividad y retirado, y no tuvimos intervención en el sumario judicial ni en el administrativo, a la luz de la información que maneja toda la ciudad hay que decir que no tenemos al autor del hecho, que no hay nada.
-Lo que pasó la noche anterior al clásico con la mujer de Oscar Alberto Paquito Ferreyra baleada, ¿tiene relación directa?
-No fue un hecho aislado, fue herida en un enfrentamiento. Meses atrás se tirotearon dentro de los propios tribunales provinciales de Rosario y en otros puntos de la ciudad, y en el clásico directamente tocaron a la policía. Esto está descontrolado. Y al comisario Gambacurta lo coloca allí otro comisario, que es el ex interventor de la Unidad Regional II, Ricardo Milicic, quien también debería responder por esto porque también él es simpatizante de Central y le gusta subirse de las banderas arriba de los caños. Esa conjunción de elementos nos hace pensar que debería investigarse esto, en beneficio de la transparencia de la institución policial y para reparar al daño que se le hizo a nuestro compañero Juárez.
-¿Por qué cree que se tapa todo esto?
-Pienso que hubo algún tipo de condicionamiento a partir de alguna deuda de algún tipo, y por eso creo que las cosas van a quedar en vía muerta. Y cuando escuchamos que 500 entradas es el precio que se debe pagar por la desgracia de un compañero, que pudo salvarse pero todos sabemos que no va a quedar en buenas condiciones, creo que es una burla. Hacia la policía y la sociedad, porque pienso qué poco vale la vida de una persona, y qué poco vale el espectáculo deportivo arruinado por dos o tres vándalos que van a la cancha y por dos o tres ineptos que no cumplen sus funciones o están condicionados por algún motivo que deben explicar.
-Siempre se dice que la policía conoce a los violentos, ¿por qué no se los detiene?
-Esa es la explicación que tienen que dar los que están en los cargos más altos. Todos sabemos lo que ocurre y el que no quiere darse cuenta es porque vive en un termo.
-¿Los barrabravas se mueven con impunidad?
-En este país existe la impunidad y los barras tienen la suya para hacer algunas cosas. Tienen una amplia cobertura y un gran apoyo financiero sino no harían lo que hacen, sino no se sabe cómo viven. Por eso, hay que investigar en distintas direcciones. Todos recordamos lo de Sergio Enriotti (el barrabrava auriazul que murió a manos de su esposa) y el cheque que tenía firmado a nombre de Vesco y compañía, lo cual comprueba que era financiado por el club. Y el otro gran negocio que tienen los barras es la comercialización de droga en Rosario. Esto es público, conocido.
-¿Por la droga también es la pelea interna de las barras?
-Algo de eso hay, sin duda.



El cuestionado lugar por el que ingresaron los hinchas.
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