Año CXXXIV
 Nº 49.271
Rosario,
martes  16 de
octubre de 2001
Min 15º
Máx 18º
 
La Ciudad
La Región
Política
Economía
Opinión
El País
Sociedad
El Mundo
Policiales
Escenario
Ovación
Suplementos
Servicios
Archivo
La Empresa
Portada


Desarrollado por Soluciones Punto Com





Elecciones 2001. Sin fútbol y sin guerra, la TV pareció cansina y monótona
La televisión se contagió de apatía y se fue a dormir sin conocer los resultados
La falta de rápidos guarismos oficiales apuntaló el descreimiento generalizado de un domingo de urnas

Orlando Verna

La guerra y el fútbol perdieron el round del domingo en las pantallas de televisión. La lógica periodística indicaba que las elecciones legislativas iban a copar la atención de los medios, pero no fue así. La programación se hizo cansina en los canales de aire de Rosario y Buenos Aires, mientras las señales de noticias del cable llenaban el agujero. Hasta las 18, claro, cuando todo el mundo se puso la escarapela y quiso emprender un camino de cómputos oficiales que tampoco fue tal. Una sensación de fastidio se expandía plácida montada sobre los rayos catódicos hasta que a las 20 Susana descolgó el teléfono, Sofovich le sacó la primera maderita al jenga y "Telenoche investiga" pareció una telenovela repetida, antigua y con final conocido.
Los políticos hablaban de cosas que, decían, no iban a decir porque la ley no se lo permitía, la gente se quejaba de las colas para votar e inabarcables paneos de patios escolares describían una elección "desarrollándose en absoluta normalidad".
Con semejante panorama, los flashes informativos de la tarde y la cobertura de TN y Crónica TV no pudieron captar la atención de los telespectadores. La oferta quedó limitada a una galería de políticos votando y a algunos problemas en la sustanciación de la mesas comiciales. Chiche Duhalde casi se mata de un golpe, Raúl Alfonsín también, mientras se plegaba a la veda electoral; la misma que le cabía a Carlos Ruckauf vociferando contra la Alianza; al viejito de 101 años que ya había aparecido en la tele el año pasado, y a Alfredo Bravo, quien le explicaba a un joven movilero que en la foto de la libreta de enrolamiento tenía obvios 18 años.
Así pasó la tarde, hasta que los operativos Elección 2001 pasaron a ser las estrellas de la jornada. Fugaces, es cierto, porque todos se bajaron de la programación sin poder ofrecer un sólo dato oficial.
En la economía de Domingo Cavallo nadie tiene coronita y los canales habían optado por no contratar sondeos de boca de urna propios, así que se dedicaron a reproducir los de Julio Aurelio, Graciela Romer, Heriberto Muraro e Ibope, o bien aquellos que venían de los comandos electorales de los contendientes políticos.
De esta manera, Crónica tenía datos que contradecían a América, TN se mantenía a la expectativa y Telefé se nutría de donde podía, como un pulpo, para que sus espectadores, campeones mundiales de zapping, queden impresionados por la diversidad informativa.
A Enrique Llamas de Madariaga le faltó así para insultar al Ministerio del Interior por la falta de datos, Luis Novaresio no pedía disculpas pero parecía ofrecerlas y Ariel Bulsicco se sumaba a las huestes del andá a saber.
"A las 21 habla De la Rúa", alertaba la marchita de Crónica poniendo en guardia al más experimentado argentino. Placa rojo sangre que sonó casi a una advertencia cuando De la Sota repetía que "cambiar no significa aceptar el fracaso", Duhalde anunciaba su brecha de casi 20 puntos sobre Alfonsín, y Ruckauf desplegaba su mejor sonrisa para la foto.
En Rosario, Angel Baltuzzi hacía de portavoz del PJ sin poder ofrecer guarismos creíbles y el director de Comunicación Social municipal, Rubén Galassi, vendía su encuesta de mesas testigos como el mejor salvavidas para los medios, a los que, a esa altura, se les habían terminado los inserts preparados durante todo el día.
Finalmente, los datos del búnker oficialista rosarino se asemejaron a una verdad revelada, para tranquilidad de los productores locales, que se fueron a descansar. El problema fue cuando despertaron al otro día: algo había cambiado entre tanta recesión de ideas.
Faltaban caras felices en el oficialismo, el de acá, el de allá, el de los partidos del gobierno, y el de los partidos oficialistas que hicieron campaña en contra del mismo gobierno. Sonreían en el Partido Justicialista, y en el ARI desplegaban los rosarios mezclados (¡oh sorpresa!) con rosas rojas por siempre laicas.
La elección televisiva se fue diluyendo con entradas de la Elección 2001 cada vez más espaciadas; y acabó cuando TN comenzó a repetir y repetir sus segmentos. Ya sobre la madrugada quedó la sensación de un día sin novedades. Allí estaban otra vez en las pantallas de TV los Duhalde, los Alfonsín, los Usandizaga, los Moreau, los Ruckauf, los Romero Feris, los Yoma, los Binner y hasta el Tula. El voto no voto había alejado alguna posibilidad de cambio y la televisión parecía herida de fastidio y monotonía. Las mismas que en la calle auguraban otro lunes gris de trabajo. Sólo para algunos.



Los operativos fueron estrellas fugaces en la TV.
Ampliar Foto
Notas relacionadas
Ultimas imágenes del voto no voto
Diario La Capital todos los derechos reservados