El diputado Adrián Menem (hijo del senador Eduardo Menem y sobrino del ex presidente) consideró ayer que "es un disparate absoluto que dirigentes menemistas estén dialogando con funcionarios nacionales para obtener un indulto del presidente" Fernando de la Rúa. Menem "gobernó la Argentina durante 10 años -continúo-, y es tal el miedo que le tienen a que vuelva en el 2003 que están dispuestos a hacer cualquier cosa con tal de verlo destruido", agregó el legislador, quien señaló al fiscal federal Carlos Stornelli (quien pidió el procesamiento de su tío) como uno de las personas que, a su entender, "hicieron circular esa versión", ya que -abundó- "siente un odio visceral para con el ex presidente". Las versiones, incluso, aseguraban que se habría pedido asesoramiento a representantes norteamericanos para conocer detalles del indulto que en su momento firmó el presidente Gerald Ford en beneficio de su antecesor, Richard Nixon. Pero desde el riñón menemista no pocas voces insistieron ayer que lo último que aceptaría el ex mandatario sería un perdón presidencial. Tal medida haría naufragar su máxima ambición: intentar retornar a la Rosada en el 2003. Pero no sólo eso, también significaría su muerte política, lo que para alguien como Menem sería casi la muerte misma.
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