La mutación constante es la característica que hilvana los diez años de carrera de Babasónicos, el único grupo del llamado Nuevo Rock Argentino que logró sobrevivir a los vaivenes del mercado, los caprichos de las discográficas y su propia evolución interna. Psicodelia, hard rock, heavy metal, ambient, melodías pop, funk, hip hop, música disco y bandas de sonido de western spaghetti. Cualquier estilo le sirvió a Babasónicos para crear un universo propio, muchas veces hermético y misterioso, pero siempre innovador y seductor. Allá por el 92 la banda sorprendió como una verdadera rareza cuando teloneó a Soda Stereo en Obras, durante la presentación de "Dynamo". Entonces eran parte de una escena naciente, que incluía a grupos como Martes Menta, Juana La Loca y Tía Newton. Ese mismo año apareció su disco debut, "Pasto", que llegó a las radios y a la MTV gracias al tema "De-generación". Con una estética tan cuidada como original, separándose de los popes del rock nacional de los 70 y los 80, en 1994 llegaron a su segundo disco, "Trance Zomba", su álbum más climático, y dos años después volvieron a sorprender con el conceptual "Dopádromo". El cuarto disco fue "Babasónica" (1997), sin dudas su trabajo más barroco e intrincado líricamente. Después volvieron a optar por el cambio en "Miami", una colección de canciones pop perfectas que llegó al gran público con temas como "Desfachatados" y "El playboy". "La prensa creía que nosotros hacíamos música muy específica y especializada, que debería ser escuchada por pocos. Pero nosotros siempre hicimos música para que llegue a todos -aclaró Adrián Dárgelos-. No somos una banda ni prejuiciosa ni fascista. Ya en la época de «Trance Zomba» dijimos que queríamos llenar estadios".
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