 |  | Babasónicos llega mañana a Rosario para festejar en vivo sus diez años de carrera El líder del grupo, Adrián Dárgelos, anticipó cómo será "Jessico", el nuevo álbum de la banda
 | Carolina Taffoni
Hace una década, una banda llamada Babasónicos preparaba sus armas para cambiar el rock argentino de los años 90. Hoy el grupo de Lanús liderado por Adrián Dárgelos puede decir que cumplió su objetivo, pero está lejos de quedarse quieto. Mañana Babasónicos llega a Rosario para adelantar las canciones de su próximo disco, "Jessico", que se editará el 15 de junio a través del sello Pop Art. A partir de las 21, en la sala Lavardén, Sarmiento y Mendoza, los únicos sobrevivientes de aquella movida sónica también mostrarán nuevas versiones de sus temas más clásicos. Como telonero actuará Carca, un compinche de generación y de ruta que a principios de los 90 lideraba el grupo Tía Newton. El nuevo disco de Babasónicos se grabó a partir de marzo pasado en los estudios Panda de Buenos Aires y se terminó de mezclar a principios de este mes en Circo Beat. La producción estuvo a cargo de Andrew Weiss, actual bajista de Yoko Ono y colaborador de Ween. El grupo realizará una breve gira por el interior antes de empezar a filmar los videos de "Loco" y "Soy Rock", los primeros cortes de "Jessico". A fines de junio la banda estará por España para presentar el álbum. Adrián Dárgelos anticipó a Escenario cómo será el nuevo compacto, explicó las diferencias con "Miami", su exitoso trabajo anterior, y realizó un balance sobre los diez años de carrera del grupo. Como los nombres de los discos dicen mucho sobre la música de Babasónicos, el cantante empezó hablando de "Jessico". -¿A qué se refiere el nombre del disco? -Quisimos ponerle un nombre propio. No queríamos cargarlo de contenidos o de otra significación más allá de ese espacio imaginario que genera este trabajo. A través de nuestros discos nosotros fuimos elaborando muchos nombres, algunos más explicables que otros. "Dopádromo", por ejemplo, se podía explicar, y "Miami" también, en cuanto a que es el nombre más pop y trillado que pueda existir. En este caso queríamos un nombre no pretencioso. La música casi siempre te libera alguna imagen de un paisaje al que podés ir. Este disco no tiene ese lugar, o una determinada atmósfera como todos nuestros discos anteriores. Por eso elegimos un nombre propio. -¿Y cómo surgió? -Tratamos de que no existiese antes, para que no remita a un lugar ya conocido. En cierta forma suena medio a nómade, a gitano. El disco tiene una influencia de la música moldava, y nuestra música tiene mucho de banda sonora de película, las de Morricone y las del cine europeo en general, películas que nos dan esa atmósfera gitana. -¿Los afectó la partida de DJ Peggyn? -El nunca había compuesto mucho en los discos. Su tarea la podíamos recuperar con nuestra propia composición. No tuvimos la idea de reemplazarlo porque nosotros nunca usamos al DJ como la base del scratch típico, sino como un instrumentista. Desde otros instrumentos podemos hacer sonoridades similares, y el encargado de eso, de los arreglos electrónicos, es el tecladista. -¿Por qué no renovaron contrato con Sony? -Porque no teníamos voluntad de hacerlo. Grabamos cinco discos con ellos, sabemos cómo trabajan y queríamos probar otra forma de trabajo, donde manejáramos nuestros tiempos. Ellos siempre vendieron mucho nuestros discos de catálogo, entonces no se calentaban en promocionar cuando salía uno nuevo. Además probamos una experiencia que resultó bien. Después de "Miami" editamos cuatro compactos de forma independiente ("Vedette", "Groncho", "Vórtice Marxista" y "Babasónica Electrónica"). Ahora queremos hacer una suma intermedia entre los dos puntos: el ser independientes y ser de una multinacional. -¿Cómo les fue con esos discos independientes? -Esos discos superaron nuestras expectativas, a pesar de que la distribución era limitada y no tuvieron promoción. Eran complementarios de nuestra discografía oficial, estaban dirigidos a los fans, a los más curiosos. Nuestros discos oficiales nos llevan unos 60 días de trabajo en estudio, en cambio esos nos llevaron 5 ó 6 días. Son composiciones más peladas, desnudas. Nos pareció que estaba bueno que la gente pudiera acceder al embrión de nuestras canciones. -¿Qué diferencias hay entre "Miami" y el nuevo álbum? -Son muchísimas, en cuanto a sonoridades y composición. "Miami" era un disco sin ensayar, con unas 30 canciones iniciales. Entonces queríamos hacer un compacto lo más fresco y menos sobrecargado posible. "Jessico" es un álbum ensayado, donde generamos muchos arreglos, y al mismo tiempo es más simple que "Miami", porque la temática que trabaja es menos torturada. Las metáforas de las letras no esconden tanto y no tienen tanta perversidad. Es más sensual, tiene lo oculto que erotiza. Nuestros discos anteriores son más duros, con una perversidad y un enrosque diferente. Además, musicalmente, "Jessico" es más rápido, hay más rock. -¿La ironía está presente? -No. Este es un disco romántico, que aborda temas como el acercamiento, el roce, la sensualidad y las ópticas de prismas que distorsionan el enamoramiento y lo convierten en pequeños cuentos. No estamos hablando del romanticismo en el sentido literario, el del siglo XVIII, no entramos en esa nostalgia y esa culpa, no es el romanticismo de Goethe, Bécquer, Schiller o Heine. Este disco tiene mucha piel, es bien sensual. Los títulos de los temas te disparan para ese lado. Hay uno que directamente se llama "Los calientes", y otro "La Fox" (La zorra). -Entre tanto romance, glamour y sensualidad, ¿no tienen miedo de convertirse en los Roxy Music argentinos? -No estaría tan mal. Yo soy un fan de Roxy Music, de Bryan Ferry y Brian Eno. No creo que lleguemos a derivar en eso, porque es un lugar que ya conocemos. Pero sería una comparación que aceptaría con placer y con orgullo. Me encanta todo el glam rock que se transforma en new romantic. Bandas como Duran Duran o Japan son una influencia para nosotros. La diferencia es que cuando nosotros salimos al escenario generamos instantáneamente un estado de nerviosismo y de histeria entre el público, que vamos manejando como si fuese la superficie de una ola. No tenemos esa parte sensual y cálida de Roxy Music, que tiene más que ver con la franela. Nosotros nos parecemos más a una explosión. -¿Qué influencias nuevas aparecen en "Jessico"? -Grupos como ZZ Top, Queen en la época de "The Game", un estilo que se llama narco corrido, que es del norte de México, mucha música disco de fines de los 70 y principios de los 80, tipo Giorgio Moroder, y Larry Leon, un DJ que tenía una discoteca llamada Paradise Garage. "Jessico" es el disco más bailable que hicimos. Antes de componerlo apuntábamos a eso. -¿Cuál fue el principal logro de Babasónicos en estos 10 años de carrera? -El primero es mantenernos juntos, con la formación original desde el primer álbum hasta ahora. Haber hecho 450 shows en la Argentina en estos diez años, haber tocado en casi toda Latinoamérica y haber sacado 10 discos también son logros. Otro es que todos los discos hayan partido de nuestra imaginación y no tengan ninguna especie de filtro para los medios. Nosotros nunca fuimos condescendientes. A mí la autenticidad y la fidelidad no me parecen los valores, pero Babasónicos siempre se mantuvo fiel a sí mismo, el grupo hizo lo que se le dio la gana. Y eso es el rock. -¿A quién le deben un agradecimiento y a quién le harían un reproche? -Tendríamos que agradecer a varias escenas que surgieron en Buenos Aires a principios de los 90, que nos nutrieron artísticamente, gente de la música y el teatro. También a Daniel Melero, que hizo que entendamos el mercado argentino y nos enseñó a escuchar música. No siento que debamos reprocharle nada a nadie. Nosotros tenemos la culpa de todo (risas), en todo sentido. -En los comienzos a ustedes los ubicaron en el Nuevo Rock Argentino, ¿dónde creés que está el grupo ahora? -Como espectáculo, Babasónicos está entre las cinco o seis bandas argentinas de mayor envergadura, como Los Redondos, La Renga, Los Piojos, los Cadillacs y los Decadentes. Después venimos Attaque y nosotros. -Pero ustedes no tienen nada que ver con esas bandas... -Nosotros estamos en el peldaño de abajo, somos la banda más chica entre todas esas. -¿Por qué creés que sobrevivieron mientras las demás bandas del Nuevo Rock Argentino se disolvieron o fueron olvidadas? -Porque Babasónicos siempre generó nuevas ideas, nuevas expectativas, y así atrajo a distintos públicos. Nosotros llevamos público del primer disco y también del último, que ni conocen nuestros compactos anteriores. -¿No les pesa ser la banda de la que siempre se espera que esté haciendo punta? -No, porque nuestra esencia es renovarnos. Le huimos permanentemente a ese clisé que tiene el rock, que marca que cuando uno llega a una estructura conocida y comercial hay que repetirla. Siempre vamos a estar presos de nuestra paranoia de no parecernos. -¿Existe un universo Babasónico al que nadie, excepto el grupo, puede acceder? -No, no es un universo impermeable. Está acotado en el conjunto de los discos, y con cada disco va ampliando sus fronteras. De a poco va delineando sus propios márgenes y sus reglas. Dentro de esas reglas, que son bastante elásticas, va sugiriendo nuevas formas de interpretación de la música y nuevas formas de escucharla.
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