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 domingo, 08 de julio de 2007  
El cazador oculto: "“Manual para sobrevivir a las vacaciones”

Ricardo Luque / Escenario

Ante todo una aclaración: me encantan los chicos. Los míos, Victoria y Jeremías, que son la más grande maravilla en este mundo; los de mi hermana, Sofía, que es mi ahijada, Gaby y Tomás; los del Gallego, Santiago y Rodrigo, que también es mi ahijado, y así podría seguir hasta armar un árbol genealógico con un follaje más intrincado y vehemente que el del gigantesco baobab que alza, por obra y magia del bueno de Walt Disney, en en el corazón del Animal Kingdom de Orlando. Sí, justo ahí, donde los sueños se hacen realidad. Pero, todo el mundo lo sabe, ese reino mágico está a años luz de la Rosario del nuevo milenio. Más durante las dos semanas de las vacaciones de invierno. Y es así porque, a la ansiedad natural de los niños por disfrutar del tiempo libre que gozan en medio de la pesadilla escolar, se suma la voracidad del mundo del espectáculo por aprovechar el momento. Comedias musicales, circos, obras de teatro, películas, parques de diversiones, pistas de hielo, muestras de comics, infectan la vida cotidiana con su oferta de entretenimiento para los más pequeños. Un bombardeo incesante del que no queda un maldito rincón donde buscar refugio. Y ahí los padres, desprotegidos ante la tiranía insaciable de sus hijos y la crueldad sin límites la publicidad, quedan solos ante su circunstancia. No hay billetera que aguante. No hay Ribotril capaz de calmar tanto nervio. Ni la magia de Harry Potter ni las mitologías de Cristian Marchesi y mucho menos las voces engoladas de las chicas de Norita González Pozzi alcanzan para poner paños fríos a tamaña excitación. Y bien vale la advertencia: ni siquiera se les ocurra querer desactivar esas bombas pequeñitas encomendándose al cielo de McDonalds. No surte efecto. Ni llenándoles las bocas con toneladas de comida chatarra los niños dejan de pedir más y más y más. De lo que sea. Pero más. Así no hay corazón que resista. Así no hay esperanza de sobrevivir al maldito receso escolar.
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