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 domingo, 19 de noviembre de 2006  
Inversión. El creador del equipo espera convocar a potenciales fabricantes que den viabilidad al proyecto
Un jubilado de Gualeguaychú patentó un deslizador para caminar en el agua
El original sistema permite una práctica deportiva individual que reporta múltiples beneficios corporales

Lizi Domínguez / La Capital

Gualeguaychú.- Darío Luis Carlos Gigena tiene 69 años y una lúcida cabeza llena de inventos que comenzó a gestar desde su infancia, a los siete años, cuando sin ayuda creó un método para fabricar velas. Recientemente patentó un original sistema para caminar en el agua y aguarda la posibilidad de lanzarlo al mercado.

En la Capital Nacional del Carnaval todos conocen a Coco, este pintoresco personaje hoy jubilado, que supo dedicarse a tareas de electricidad, iluminación, sonido y al comercio, entre otras actividades. Pero pocos saben de su última iniciativa que desde hace quince años vino perfeccionando hasta lograr finalmente su cometido.

"Un día, hace como quince años, me propuse que iba a caminar en el agua. Todos mis amigos me dijeron que estaba loco", comentó este "inventor de alma", como se autodefine, quien nació en Río Cuarto (Córdoba) y por esas cosas de la vida fue a parar a Gualeguaychú en donde echó raíces, se casó, tuvo dos hijas y hoy recibe el afecto de ocho nietos.

"Sin que nadie me viera para que no pensaran que realmente estaba loco, me pasé tres inviernos haciendo pruebas en la represa del campo de un amigo y en un arroyo hasta que logré lo que quería", aseguró.

"Mis nietos y sobrinos hicieron de conejillos de indias y recurrí a la ayuda de dos profesoras para hacer los cálculos matemáticos. También tuve que aprender a manipular la fibra de vidrio para fabricar los deslizadores", recordó.

Con el proyecto en mano, Gigena hizo en 2001 todas las gestiones pertinentes para hacer patentar el Kyagua, como denominó al conjunto flotador para la práctica deportiva de un deslizamiento individual sobre espejos de agua.

Recién en marzo de este año recibió el certificado de modelo de utilidad de parte del Instituto Nacional de la Propiedad Industrial (Inpi), el cual tiene una vigencia de diez años. Tras solicitar la patente, Coco no se quedó de brazos cruzados sino que se dedicó a perfeccionar su invento. "Le fui cambiando algunas cosas al proyecto original que a su vez contemplaba la utilización de remos con cámaras de aire, pero después me di cuenta de que éstos no eran necesarios para caminar sino para trasladarse a mayor velocidad. Los deslizadores, que son un par de cuerpos huecos con forma de canoa, tienen zapatos para calzar los pies y se colocan en la arena, cerca del agua. De allí se entra caminando como si fueran patines. Sólo es necesario tener equilibrio por lo que no es fácil manejarlos al principio. Hay que practicar mucho y demanda más maña que fuerza", explicó.

Según el inventor, el Kyagua es ideal para la práctica deportiva en clubes náuticos, y reporta múltiples beneficios físicos ya que demanda un ejercicio completo. "Es apto para practicar no sólo en espejos de agua tranquilos sino con oleajes. También se pueden juntar los dos deslizadores y utilizarlos a manera de tabla para remar", acotó.

Gigena reconoció que si bien no cuenta con los fondos necesarios para lanzar en forma particular el emprendimiento al mercado, "me gustaría vender la patente o que aparezca algún inversor para fabricarlo en Rosario o en cualquier otro lado", expresó.

Aunque no tiene datos certeros en cuanto a los costos de materia prima y mano de obra que demandaría la construcción del equipo, entre otros conceptos, los mismos "deben rondar el valor de un kayac", estimó.

En la década del 60 Gigena diseñó y patentó un dispositivo generador de aire caliente, aplicable a los ventiladores, similar a los caloventores actuales. El práctico aparato "se podía usar para secar la ropa o como estufa", apuntó.

"Por ese entonces aparecieron varios interesados en comprarme la patente y yo no accedí porque tenía la esperanza de poder fabricarlo yo mismo, pero no fue posible", comentó Coco, quien ahora está abocado a un nuevo invento relacionado a la publicidad callejera, pero se reserva los detalles.

Otro pasatiempo del inventor es coleccionar monedas de todos los países, medallas recordatorias de acontecimientos de los pueblos, focos de filamento de carbón, timbres a pila que se utilizaban antes de la instalación de la corriente eléctrica, afiches de cine, y discos de pasta entre otras antigüedades.
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Los primeros entusiastas aseguran que el manejo no requiere fuerza sino equilibrio y mucha práctica.



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