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 jueves, 24 de agosto de 2006  
Feria del libro. El escritor Osvaldo Bayer inaugura hoy el encuentro editorial en el Patio de la Madera
"Autores y editorialistas no fuimos resarcidos por la dictadura"
Propone cambiar los nombres de algunos lugares públicos. Dijo que sería "justo" que la calle Roca se llamara Lepratti

Laura Vilche / La Capital

Habla con pasión. De historia, literatura, ética y fútbol. Y no pierde esa vehemencia cuando denosta a personajes del pasado argentino cuyos nombres se estampan en distintos espacios públicos. Para él sería un acto de justicia, por ejemplo, que la calle Presidente Roca se rebautizara Pocho Lepratti. Osvaldo Bayer, de 79 años, hincha de Rosario Central y autor de La Patagonia Rebelde, estará hoy en la ciudad inaugurando la VIII Feria del Libro, en el Patio de la Madera. Le anticipó a La Capital que bajo el título "Exilio y regreso" brindará, a partir de las 19.30, una conferencia donde disertará sobre la "represión a los libros durante la dictadura" y denunciará que aún la democracia no resarció a autores y editorialistas.

-Usted dice que la democracia está en deuda con el mundo literario.

-Sí, durante la dictadura se quemaron un montón de ejemplares, muchos editores tuvieron que irse al exilio y a los autores no se nos dio aliento cuando regresamos; una vez Ernesto Sábato dijo que fuimos los que nos escapamos y la verdad es que yo no me escapé, tuve que irme porque la Triple A me amenazó de muerte a mí y a mi familia, nos condenaron a todos los que por entonces hicimos la película La Patagonia Rebelde. Me acuerdo de los alemanes antinazis: sus libros fueron quemados, los asesinaron, pero los que sobrevivieron fueron recibidos como verdaderos héroes, se les reeditaron sus obras y les dieron cargos en la cultura. Acá no pasó nada de eso.

-¿Le sigue doliendo la Argentina?

-Sí, y a pesar de eso me gusta, por eso regreso, soy el único de mi familia que regresa.

-¿Qué les diría a los jóvenes que no entienden ese dolor porque no vivieron la dictadura?

-Que estudien todo lo que ocurrió, que visiten los espacios donde se instaló el espanto, lugares como la Escuela de Mecánica de la Armada; aún me pregunto cómo es posible tanta crueldad.

-Aquí en Rosario se quiere recuperar el edificio donde funcionó la sede del Segundo Cuerpo de Ejército para instalar un Museo de la Memoria.

-En una verdadera democracia se debe recordar que hay cosas que no deben ocurrir nunca más. Aquí vuelvo sobre el ejemplo de Alemania, porque es un país que habilitó los campos de concentración como museos y los colegios y universidades tienen la obligación de visitarlos. La historia tiene que enseñarnos ante todo la ética.

-¿Ese objetivo es el que lo impulsó a usted a pedir la demolición del monumento del ex presidente Julio Argentino Roca ubicado en Buenos Aires?

-Claro, nuestros ejemplos deben ser personajes éticos, no aquellos que se supone trajeron el progreso como dicen de Roca. ¿El progreso de quién? ¿De quien trajo la muerte para los pueblos originarios, de quien reimplantó la esclavitud mandando a los cañaverales de azúcar de Tucumán a los prisioneros indígenas? Eso está en todos los documentos, invito a leer los diarios de época que decían: "Hoy reparto de indios". A todas las familias de militares se les dio un indio como peón, una india como sirvienta o un niño indio como mandadero.

-En Rosario, cada dos por tres, manos anónimas pintan sobre el nombre de la calle Presidente Roca el del militante social Pocho Lepratti (asesinado por un policía el 19 de diciembre de 2001).

-Me parece un acto justo pintar su nombre; Lepratti es una figura hermosa para la sociedad, tenía un gran sentido de la democracia, un hombre de la ética que tiene que figurar en nuestros recordatorios de calles y plazas. Por qué no de un parque, un espacio que es verde, sinónimo de alegría y sol. Pero claro, los lugares públicos siempre fueron bautizados por quienes tuvieron poder, por ejemplo Uriburu, el primer golpista de Argentina, fusilador de obreros, dictador que volteó a (Hipólito) Yrigoyen tiene un monumento en la ciudad de Balcarce y ningún intendente elegido por el pueblo ha sido capaz de sacarlo. Mi propuesta es que la democracia salde estas cuestiones con debate, con pruebas científicamente históricas.
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Bayer sugiere a los jóvenes repasar la historia.

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