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 miércoles, 26 de julio de 2006  
Central: "No renuncié, me despidieron", dijo Astrada

Leonardo Astrada no es más el técnico de Rosario Central. Discrepancias entre el Jefe y el grupo inversor que propició las llegadas de Paulo Wanchope y Christian González determinaron su alejamiento y ya comenzó la sucesión, que apunta a Néstor Raúl Gorosito (ver aparte). La noticia cayó como una bomba en los hinchas canallas, que aprobaba la gestión del entrenador y algunos de los cuales manifestó ayer su apoyo en la improvisada conferencia de prensa que brindó como despedida, en la que dijo sin medias tintas: "No renuncié, me despidieron".

Astrada fue categórico en ese aspecto. "Se dijo que hemos renunciado. No es cierto. En la reunión que mantuvimos con Scarabino (el presidente), Estévez (el secretario) y Gastaldi (el tesorero) nos dijeron que priorizaban al grupo inversor, que no estaba cómodo con este cuerpo técnico, y lamentablemente fuimos despedidos".

La dirigencia auriazul, a través de Estévez, brindó otro punto de vista. "El cuerpo técnico decidió dar un paso al costado para que siga adelante el proyecto que tiene encarado el club con el grupo inversor", dijo. A su vez, en la página web oficial del club, se informa que Astrada renunció, a pesar de que la cúpula dirigencial intentó impedirlo.

"Funcionaba todo como un violincito pero se empezaron a cortar las cuerdas y llegamos a este resultado”, graficó Estévez a radio La Red Rosario. Y eso fue precisamente lo que habría ocurrido. Las declaraciones sin entusiasmo de Astrada sobre los rutilantes refuerzos traídos por el grupo inversor, Wanchope y el Kily González (de uno dijo que le faltaba mucho en lo físico y del otro que no lo había pedido), nunca digirieron bien. Y la postura del técnico de insistir por dos jugadores más, pese a la reticencia de la dirigencia y el propio grupo, tampoco.

  Pero la gota que rebasó el vaso habría ocurrido en la charla que mantuvieron Carbonari y Astrada una vez consumada la victoria ante Universidad Católica el domingo último en Rafaela, en la que las heridas se abrieron irremediablemente.

  Petaco le habría planteado la imposibilidad de sumar más refuerzos para priorizar el pago de los meses adeudados al plantel, y el Jefe habría separado las cosas, manteniéndose en sus trece. Pero además, recién ahí el manager se habría enterado del inminente arribo del paraguayo Héctor Vidal Sosa, que según Astrada fue acercado por los dirigentes.

  Ese habría sido el detonante para la ruptura. El lunes, el enojo inversor para con Astrada tomó estado público y ayer parece que ni siquiera hubo intentos de conciliación, resultando entonces en la salida de Astrada de la conducción técnica auriazul.

  “Quiero que entiendan que no es una decisión nuestra”, remarcó el Jefe mientras era vitoreado por algunos hinchas en el hotel donde brindó sus palabras. A la mañana, antes del entrenamiento, ya les había anticipado a sus dirigidos que un desenlace así era posible, lo que motivó la frase del Kily: “Es un quilombo”, en su primera práctica con el resto del plantel. Una imagen que no parecía posible luego de tan importantes incorporaciones y del buen nivel de juego exhibido en Rafaela, pero que se instaló en Central y se llevó a Astrada.
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Astrada dijo que no se fue de Central poque quiso.

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