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 lunes, 20 de junio de 2005  
Control de capitales: una receta para evitar crisis

Los controles de capitales adoptados por el gobierno nacional son un instrumento prudencial para evitar fluctuaciones en el balance de pagos y prevenir complicaciones en el manejo cambiario y monetario que puedan afectar el nivel de actividad económica o generar presiones inflacionarias, según un informe de la Consultora Ecolatina.

El documento advierte que las restricciones "no deben ser entendidos como una receta mágica" aunque sí como "la mejor forma de reducir la probabilidad de ocurrencia de crisis" evitando "la volatilidad de los flujos" en las actuales condiciones financieras.

Durante los 90, Argentina junto al resto de las economías latinoamericanas sufrieron el impacto negativo de la volatilidad de los flujos financieros internacionales que se tradujeron en importantes fluctuaciones del nivel de actividad.

En este contexto, varios países restringieron los movimientos internacionales de capitales y Argentina resolvió profundizar esos controles para fortalecer la estabilidad y evitar una apreciación excesiva del tipo de cambio real.

"El control de capitales puede reducir la necesidad de intervenir en el mercado cambiario, evitando que el manejo de la política monetaria se complique por el ingreso de capitales especulativos" al tiempo que "constituye una señal sobre el compromiso de mantener el tipo de cambio real en un nivel competitivo", puntualizó el informe.

Dado que una porción significativa de las inversiones financieras internacionales, en la última década "la volatilidad de las economías emergentes se incrementó de manera sustancial", agregó.

"La Argentina no estuvo exenta de los efectos negativos de estos cambios de tendencia en los flujos de capitales" ya que la liberalización financiera, combinada con el carácter procíclico de la convertibilidad y a la necesidad constante de fondos procedentes del exterior incrementó la vulnerabilidad de la economía frente a los bruscos movimientos de capital", precisó el estudio.

A modo de ejemplo indicó que "luego de la crisis mexicana de diciembre de 1994 el saldo del sector privado no financiero en la balanza de pagos pasó de un superávit de 6.700 millones de dólares a un déficit de 3.300 millones en 1995, mientras que las reservas se redujeron en 102 millones en dicho año luego de crecer 682 millones en 1994".
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