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 miércoles, 26 de enero de 2005  
¿Se prepara la "batalla final" contra el tabaquismo?

La cuestión aparece como inminente. A instancias del Ministerio de Salud y del Programa Nacional para el Control del Tabaco, en menos de dos meses la Argentina tendrá una ley antitabaco con la cual, en busca de la protección del "fumador pasivo", sólo se permitirá fumar en espacios privados y al aire libre. Otra de las ideas que el gobierno estudia para este proyecto de ley, según ya se anunció, es la de seguir aumentando el precio de los atados de cigarrillos. Y además, habrá multas para los fumadores que trasgredan esta ley, que si bien en principio no serían cuantiosas, aumentarían en casos de reincidencia.

Independientemente de su efectividad real estas medidas están en consonancia con otras que están realizándose en otros lugares del mundo, donde el problema de salud pública, generado por el tabaquismo, se vislumbra como algo preocupante que amerita tomar medidas, más allá de las apelaciones a la "vida sana" y a la buena voluntad.

Ese mismo ministerio implementó el año pasado una serie de estrategias contra el cigarrillo -favoreciendo a aquel que lo abandona- y el llamado proyecto "Libre de humo" en el que participan unas 200 empresas con medidas persuasivas y prohibitivas. También la Municipalidad de Rosario se sumó a esta estrategia a través del Plan de Prevención del Tabaquismo que restringe el uso del cigarrillo en lugares públicos y obliga a generar ambientes libres de humo.

Se considera que el tabaquismo es la primera causa prevenible de muerte en los países desarrollados, dada la relación evidente entre el humo del cigarrillo y enfermedades como el cáncer de pulmón y otros tipos de tumores (de laringe, de estómago o de vejiga) no necesariamente ubicados en el aparato respiratorio, y del monóxido de carbono con las enfermedades cardiovasculares. De acuerdo con esto se calcula que 4 millones de personas mueren anualmente en el mundo por esta causa. La Organización Mundial de la Salud (OMS), que considera al tabaquismo una epidemia, calculó que las cifras equivalen a una muerte cada 10 segundos.

Según la OMS, la Argentina, con un 39% de la población adulta fumadora, tiene la tasa de tabaquismo más alta de América latina. Son 40 mil los argentinos que mueren por año debido a causas asociadas al tabaquismo, y un 70% de los chicos argentinos respira humo de tabaco en su propio hogar. En la Argentina ya existen, a nivel de algunas provincias, leyes que restringen el derecho de fumar. Pero, el punto más crítico, tanto para los fumadores como para las tabacaleras, es la prohibición de fumar en espacios cerrados, aún privados. Si bien las cifras y las evidencias no ofrecen demasiadas dudas respecto al potencial daño para la salud que el cigarrillo representa, cabe preguntarse hasta dónde esta evidencia puede ser utilizada para impulsar políticas públicas, y cuáles son los límites del rol del Estado para no terminar asumiendo una actitud paternalista sobre la población adulta, y este es el eje desde el que se defienden los fumadores.

Pero la extensión del área de la salud pública hacia los actos privados, como sucede en muchos casos con el consumo de alcohol o de otras drogas, o con el control del tránsito, puede tomar a veces ribetes insospechados.
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