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 sábado, 14 de agosto de 2004

Lula quiere que se "discipline" a las empresas periodísticas
La iniciativa causa el rechazo de la SIP y las editoriales, pero tiene el apoyo de la federación sindical

Río de Janeiro. - Un proyecto que pretende crear un consejo para disciplinar y fiscalizar el ejercicio del periodismo en Brasil ha desatado una polémica nacional y acusaciones de que el gobierno de Lula busca cercenar la libertad de prensa. El propio titular del partido de gobierno, el PT, se manifestó "en desobediencia debida" contra el proyecto, aunque este cuenta con el apoyo de los sindicatos de prensa.

De acuerdo con el texto, se crearía un Consejo Federal de Periodismo (CFP), que debería vigilar la publicación de informaciones que pudieran obstaculizar investigaciones policiales, judiciales, legislativas o administrativas. De acuerdo con el proyecto, los funcionarios públicos, al prestar declaraciones a los medios "deberán observar el equilibrio entre la libertad de prensa y la necesidad de secreto para que las investigaciones de delitos o ilícitos administrativos puedan tener éxito". Los funcionarios deberán además observar "si la información no está o podría llegar a estar clasificada como secreta, y si su suministro no pone en peligro la presunción de inocencia de los implicados". Precaución inútil ya que, de acuerdo con el texto, el suministro de informaciones sobre investigaciones en curso será privativo de "los ministros de Estado, de los ocupantes de cargos especiales y de los dirigentes máximos de entidades de administración".


El partido, en contra
El presidente del Partido de los Trabajadores (PT), de gobierno, José Genoíno, se manifestó en rebeldía abierta ante el gobierno y llamó a los funcionarios públicos a "desconocer"" el decreto y dar informaciones a la prensa con entera libertad, en una actitud que llamó de "desobediencia debida".

Mientras las empresas de comunicación se están manifestando en franca oposición al proyecto en sus editoriales y a través de las entidades que las nuclean, la Federación Nacional de Periodistas (Fenaj), se pronunció a favor de la norma, que impulsa desde los años 80. Desde España, el religioso tercermundista Frei Betto, que dirige el programa oficial Hambre Cero, declaró que los que se oponen a la creación del Consejo son los grandes medios, "que hacen terrorismo psicológico porque no quieren perder el monopolio de la palabra".

Según la iniciativa, el consejo tendría como atribución principal "la normatización y el disciplinamiento del ejercicio del periodismo en Brasil", pero eso, para la Fenaj, "no significa ningún tipo de cercenamiento a la libertad de prensa y de expresión", según el sitio de Internet de la entidad.

La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que agrupa a diarios del continente, consideró la propuesta como un "grave atentado a la libertad de expresión y a la libertad de prensa en Brasil", y exhortó a Lula a retirarla. En su editorial del jueves, el diario O Estado de Sao Paulo, titulado "La ofensiva del gobierno contra la democracia", afirma que "ya no puede haber dudas de que el gobierno Lula quiere someter a la sociedad al control arbitrario del Estado, reduciendo la democracia a un escenario de cartulina, por detrás del cual el PT hará lo que juzgue necesario para mantenerse en el poder".

El matutino carioca O Globo en un editorial titulado "Censura" afirma que la idea es una maniobra para ponerle una mordaza a la prensa "mediante un organismo paraestatal constituido para fiscalizar a periodistas". El empresario editorial paulista Frias Filho aseguró que detrás del proyecto estaba el PT de Lula. "Quien sigue la prensa en Brasil sabe desde hace muchos años que la Fenaj es un aparato del PT", apuntó.

El editor consideró que el paralelo con los colegios profesionales de médicos o abogados que se hace no es válido por la diferente naturaleza de las actividades.Los editores recuerdan que el ejercicio del periodismo en Brasil ya tiene una reglamentación, la Ley de Prensa, y quienes se crean perjudicados pueden acudir a la Justicia. La Ley de Prensa prevé castigos para quien divulgue informaciones falsas, injurie o calumnie.

Los editores también rechazan el argumento de Fenaj, acerca de que el consejo propuesto "vigilaría" la calidad de la información y el ejercicio ético del periodismo. Para eso se deben establecer prácticas de autorregulación. Por ejemplo, en Folha do Sao Paulo existe un ombudsman del lector que critica al diario todos los domingos. (DPA y AFP)

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