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martes,
24 de
julio de
2007 |
Ciudad sitiada en Bolivia
La Paz.— Cientos de campesinos bolivianos, en su mayoría oficialistas, mantenían ayer por quinto día consecutivo un cerco a la ciudad de Tarija, en protesta contra el prefecto (gobernador), en medio de un clima de tensión después de que las autoridades advirtieran con levantar por la fuerza el corte de rutas.
Unos 90 argentinos se encuentran varados en esta ciudad del sur de Bolivia, que concentra el 87% de las reservas de gas natural del país. “El gobierno de La Paz quiere que se haga una «cápsula» de argentinos, unos 90, para que salgan con sus alrededor de 30 autos, con protección de la policía nacional hasta Bermejo-Aguas Blancas, en la frontera de ambos países”, dijo el embajador argentino en Bolivia, Horacio Macedo.
Transportistas y pasajeros enfrentaron ayer con piedras y palos a los campesinos, que mantienen cortadas las rutas de acceso a Tarija. No se informó de heridos, pero las fuerzas del orden intervinieron para evitar mayor violencia.
Los campesinos, encabezados por Luis Alfaro, representante oficialista a la Asamblea Constituyente, exigen al gobernador Mario Cossío —adversario político del presidente Evo Morales— el traspaso a sus municipios de un fondo de ayuda de unos 5,5 millones de dólares y la instalación de un radar antigranizo.
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