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martes,
24 de
julio de
2007 |
Blair llegó a Medio Oriente
como enviado de Occidente para una “misión imposible”
Jerusalén.— Tony Blair llegó ayer a Jerusalén en su primera visita como enviado internacional a Medio Oriente, con la esperanza de ayudar a poner fin a un conflicto que lleva 60 años, desde que Gran Bretaña entregó Palestina a judíos y árabes, quienes siguen cruelmente enfrentados.
Los escépticos ya bautizaron como “misión imposible” el mandato del recién retirado primer ministro británico como enviado del cuarteto mediador, formado por EEUU, la Unión Europea, Naciones Unidas y Rusia. Su viaje de dos días a la región comenzó en la capital jordana, Amman, donde se reunió con el ministro de Relaciones Exteriores, Abdelelah al Jatib, y luego hizo lo mismo en Jerusalén con la canciller Tzipi Livni. En ambos casos mantuvo silencio al salir de los encuentros.
Hoy se verá con el presidente palestino, Mahmud Abbas, en Ramala, y luego se reunirá en Jerusalén con el premier israelí, Ehud Olmert. “Esta es una visita preliminar para escuchar las opiniones de israelíes y palestinos sobre los asuntos que tienen que ser tratados, de cara a cumplir el exigente mandato que ha asumido Blair”, declaró su portavoz.
El cuarteto le pidió a Blair que presente en septiembre un plan inicial para crear las instituciones de gobierno necesarias para establecer un Estado palestino viable junto a Israel.
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