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 sábado, 23 de diciembre de 2006  
El caos se adueña de los aeropuertos brasileños y los pasajeros se rebelan
En Brasilia los viajeros intentaron invadir una pista. Hubo colas de más de 1 km. Interviene la fuerza aérea

Brasilia. - Unos 30 pasajeros furiosos intentaron invadir una pista del aeropuerto internacional de Brasilia, pero fueron atajados por la policía. El episodio ocurrió en el cuarto día consecutivo de retrasos en salidas y llegadas de aviones en las terminales aéreas de Brasil. Ayer las autoridades ordenaron la suspensión de la venta de pasajes hasta tanto no se descongestionen los aeropuertos, mientras se formaban colas de más de un kilómetro en algunas terminales. El presidente Lula ordenó anoche que la fuerza aérea aporte ocho aviones para paliar la crisis.

Los 30 pasajeros de Brasilia intentaron llegar a la pista, pero agentes de la policía militar y federal los detuvieron. Fue el tercer incidente en 24 horas, después que el jueves cinco personas lograron por varios minutos protestar pacíficamente por los retrasos al ocupar la pista del aeropuerto internacional Juscelino Kubtischek de Río de Janeiro. Ese mismo día un grupo de unos 100 pasajeros provocó daños en instalaciones de la aerolínea Tam, al grito de "¡Queremos un avión!".

Ayer, más de 1.000 pasajeros aguardaban en la terminal de Brasilia, de acuerdo con Infraero, la oficina nacional que controla las 67 terminales que operan en el país. La Agencia Nacional de Aviación Civil (Anac) informó por su parte en un comunicado que desde la medianoche hasta media mañana de ayer hubo retrasos en 38% de los vuelos programados, mientras que el jueves el porcentaje fue de 34. Según la agencia, 252 vuelos, de los 657 previstos en la jornada, salieron con atraso y 21 no despegaron. Los retrasos afectaron a las principales terminales del país, como Río de Janeiro, San Pablo, Porto Alegre y otras, además de Brasilia.

Los pasajeros debieron formar colas de más de un km ayer, en San Pablo, día en el que según la Anac los problemas serían definitivamente superados. Evidentemente, la agencia oficial pecó de optimismo. Los pasajeros aguardaban casi todos un vuelo de Tam. En protesta, algunos de ellos se pusieron narices rojas de payaso. También hubo retrasos, aunque de menos gravedad, en Bahía y Porto Alegre.

Ante el panorama, la Anac dispuso la suspensión de venta de boletos de Tam, la primera aerolínea del país, hasta que embarque y lleve a sus destinos a todos los pasajeros con pasajes comprados para volar en estas fechas.

Tam dijo esta semana que debido a un desfase en sus planes de mantenimiento de aeronaves, al menos seis aviones quedaron en tierra el miércoles, provocando la cancelación de vuelos y la acumulación de pasajeros. La aerolínea no ha informado si ya está operando toda su flota de 85 naves destinadas al mercado nacional.

Las autoridades han dicho que los problemas no se deben a las operaciones de los controladores de vuelo, sino que martes y miércoles se cerró temporalmente, debido a fuertes lluvias, el aeropuerto metropolitano de San Pablo, la terminal de Congonhas, el de mayor tránsito de Brasil. A ese cierre por razones climáticas se sumó la suspensión de las salidas de los aviones de Tam por mantenimiento, disparando el caos.

Sin embargo, las crisis en los aeropuertos brasileños comenzaron en noviembre, cuando los controladores aéreos empezaron a trabajar a reglamento, el que establece un máximo de 14 vuelos por operador, en protesta por sus condiciones de trabajo y en medio de la conmoción que causó el accidente aéreo del 29 de septiembre, cuando murieron en un choque aéreo 154 personas en el centro del país.


Interviene Lula
Ante el desmadre del problema, el presidente Lula intervino ayer, exigiendo que se resuelva la crisis, y ordenando a la fuerza aérea que ponga en acción a sus unidades aptas para el traslado de pasajeros. El presidente convocó anoche una reunión de emergencia con asesores y representantes de las compañías aéreas para, a las que acusó las empresas de no respetar a los pasajeros. Además, ordenó que la Fuerza Aérea desplace a ocho aviones para atender a los pasajeros varados.

Según informaron voceros de la aeronáutica brasileña, por determinación del primer mandatario las ocho aeronaves atenderán principalmente a los pasajeros que aguardan sus vuelos en los aeropuertos de San Pablo, Río de Janeiro y Brasilia, donde la situación es más grave.

Las aeronaves de la fuerza aérea que entrarán hoy en servicio son dos Boeing 737-300, dos Boeing 707, a las que se suman cuatro EMB 145, de la empresa brasileña Embraer, con capacidad para transportar 45 pasajeros cada uno.


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Pasajeros en la terminal de Brasilia.


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