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 sábado, 12 de agosto de 2006  
Le robaron antigüedades y las halló en local de un colega
El robo ocurrió el 4 de agosto y el anticuario hizo su propia pesquisa para poder recuperar el botín

Un anticuario del macrocentro realizó su propia pesquisa para recuperar lo que le habían sustraído en el segundo robo en menos de un mes ocurrido en su local. La investigación le dio resultados positivos: una pequeña parte de lo robado apareció en un negocio del mismo ramo ubicado en pleno barrio de Pichincha. "Me hice el boludo y entré a preguntar precios. Entonces vi que tenían una de mis piezas", manifestó Luis Gerber, titular desde hace más de cincuenta años de un anticuario ubicado en Paraguay al 1300.

Gerber es un especialista en objetos antiguos. Más que alegre por haber recuperado unas piezas que tienen casi 80 años, se mostró escéptico. "Parece que me agarraron de punto", dijo en diálogo con La Capital en su negocio. El comerciante contó que el 4 de agosto sufrió el segundo atraco en menos de un mes. Los dos hechos parecieron calcados, siempre en horas de la madrugada. Los intrusos se introdujeron en su negocio por los techos.

"En el último revolvieron todo. Se ve que no eran especialista, porque abrieron y tiraron todo por el piso. Buscaban dinero en efectivo, cosa que no hay", remarcó.

En esa oportunidad, los ladrones se llevaron unos prismáticos de teatro fabricados con nácar, unos sonajeros de plata y un juego de cucharas del mismo material. La denuncia del robo quedó radicada en la seccional 2ª. Los días pasaron hasta que un dato llegó a oídos del comerciante. La versión indicaba que algunos de los objetos podrían estar en un anticuario de Güemes al 2600.

Hasta allí se llegó Gerber hace unos días y comprobó que la información era precisa. "Entré como comprador, preguntando precios. Ahí estaban las piezas", confirmó. Se trataba de un estuche de cuero en forma de corazón con doce cucharas de plata y un servidor forjado en el mismo material. Eran piezas que datan de unos 80 años y que tendrían un valor cercano a los 150 dólares.

Con la información sobre la localización de los objetos, los pesquisas de la seccional 2ª pidieron una orden de allanamiento al juzgado de Instrucción en turno y ayer se presentaron en el local de Pichincha. El propietario del local, Guillermo B., de 52 años, se mostró sorprendido por la novedad. "Dijo que compró de buena fe, pero lo cierto es que no tenía ningún papel, no hizo firmar ningún recibo", comentó el anticuario víctima.

La compra y venta de objetos del pasado tiene algunos trámites que deben cumplirse. Según contó Gerber, "no es como vender bizcochos. En este rubro la mayoría compramos artículos a casas de familia. Cuando se realiza una operación de estas, debemos extender recibos donde deben figurar los datos del vendedor, que debe exhibir su documento. Este hombre (por el comerciante de calle Güemes) dijo que compró de buena fe, pero no tenía ningún recibo".
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