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domingo,
30 de
julio de
2006 |
El impacto urbano
y la preservación
El titular del Colegio de Arquitectos, Emilio Farrugia, le apuntó al daño ambiental del boom inmobiliario. "El descalzamiento de cimientos o las rajaduras tienen una incidencia muy baja. El problema es la oscuridad que genera un edificio a una propiedad lindera. Así, el inmueble pierde valor. Y en esto no existe reclamo administrativo, ni judicial. En Rosario, con la ley de desgravación de los años 70, se permiten hacer edificios en cualquier lado. Habría que rediscutir la definición de áreas residenciales a preservar", razonó Farrugia.
El titular de Obras Particulares, Eduardo González, subrayó que las quejas encuentran solución en la vía administrativa o con una suerte de indemnización entre el vecino damnificado y la empresa constructora. "Los problemas de rajaduras o de una medianera mal hecha se arreglan entre los privados. Y muchas veces se hace una constatación para poder solucionar el problema económicamente", acotó.
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