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sábado,
17 de
diciembre de
2005 |
Sólo hechos,
pocas palabras
y la pelota bajo
un único pie
Javier Felcaro / La Capital
"Sólo hechos y nada de palabras". La frase, en boca de un estrecho colaborador de Felisa Miceli, resumió el impacto que el gobierno buscó provocar, puertas adentro y afuera, con el anuncio de la cancelación de la deuda con el FMI.
Pero también quedaron bien delimitados los roles en la naciente etapa pos Roberto Lavagna. "El presi paró la pelota, la amasó, jugueteó, levantó la vista y la clavó en el ángulo", fue la parábola futbolística trazada ayer ante La Capital por uno de los habituales transeúntes de los pasillos del Palacio de Hacienda para graficar (con grandilocuencia) cómo Néstor Kirchner se planta en la cancha.
De hecho, el jefe del Estado ya reformó por decreto tres artículos de la ley de convertibilidad, redefinió la base monetaria en pesos y las reservas de libre disponibilidad, que serán afectadas al pago de las obligaciones con los organismos internacionales.
El reporte a Kirchner es directo, y Miceli puede dar fe: apenas se bajó del avión que la trajo de España partió rauda (jet lag a cuestas) hacia la Casa Rosada, donde poco después se anunciaría la cancelación de la deuda. Ahora desempeñará un papel relevante en la operación.
Mordaz, su círculo íntimo aprovechó para pasar factura por algunas lecturas periodísticas "erróneas" que minimizaron el balance del viaje de la ministra a la península Ibérica (aunque hubo retaceo de información oficial), que acaba de ratificar su acompañamiento.
Pero puso especial énfasis en aclarar que el anuncio presidencial "no implica un corte en la relación con los organismos internacionales (de hecho, pese a las críticas, el Fondo felicitó al gobierno)". Una dosis de pragmatismo en un día en el que no faltaron rumores de un pedido de cierre de la representación del FMI en el país.
Además, ratificó que la Argentina y Brasil acordaron sus respectivos anuncios en Mar del Plata, durante la IV Cumbre de las Américas, los que se terminaron de pulir en el reciente encuentro de jefes de Estado realizado en Puerto Iguazú. Pero Lula pisó el acelerador y apuró los tiempos. Después vino la recomendación del Fondo de emular al brasileño.
Superados los golpes de efecto, quedan los interrogantes: el uso de reservas destinadas a eventuales emergencias financieras, un presupuesto que no contempla aumentos salariales ni de asistencia social y el hallazgo del freno a la inflación.
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