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sábado,
17 de
diciembre de
2005 |
Espacios de creación que estimulan el aprendizaje
La Escuela Almafuerte cerró el ciclo escolar con una muestra de sus talleres de ecología, expresión y cocina
Una experiencia que trabaja con la convicción de que "permitir al niño crear, pensar y decidir es darle la libertad de ser", invita a los chicos del primer ciclo de la EGB a participar en talleres de ecología, cocina y expresión. Lo particular no es el tema sino la manera de funcionar y producir elegida: todos opinan, deciden y producen pensando en sus compañeros.
La idea comenzó a concretarse este año. Demanda un tiempo y dedicación extra a sus docentes, aunque como dice la maestra niveladora Amalia Torres "vale la pena hacerlo". La organización de los grupos corrió por cuenta de los alumnos, que rápidamente se identificaron como "Girasoles", "Chitas" y "La nueva Almafuerte".
Según destaca la profesora Torres, los aprendizajes de los chicos trascendieron los propios de cada taller. Es que de poco descubrieron, por ejemplo, que el silencio era importante para escucharse o bien que para producir la cooperación es clave. También nuevos hábitos y responsabilidades. Lo significativo que destacó la docente es que lo que producían en los talleres (desde un antifaz, una maraca hasta un rica ensalada de frutas o pizza) se hacía siempre pensando en los demás. Los chicos tuvieron que garantizar así que lo que fabricaban alcanzara para todos los integrantes de los grupos.
Además de la maestra niveladora, en la coordinación y desarrollo de los talleres trabajaron las docentes del primer ciclo María Teresa Barrios, Viviana Weisntein y Sonia Londero. También colaboraron la maestra de integración Delia Dolzani y la profesora de tecnología Gabriela Veranini. Ahora, con un buen balance de por medio, proyectan para el 2006 ampliar el espacio inaugurado con nuevas propuestas.
El trabajo de los talleres no es casual. La Escuela Almafuerte trabaja en proyectos de atención a la diversidad, de integración con la Escuela Especial Nº2010 y desarrolla en el primer ciclo el Programa no Graduado.
Además de los resultados de los talleres de ecología, expresión y cocina, la escuela de Salta al 2500, mostró lo producido en otros espacios. Entre ellas los chicos dieron a conocer sus cuentos, el armado de libros (tanto a nivel escrito como gráfico) y un proyecto institucional del lectura basado en la obra de Roal Dahl, "Charly y la fábrica de chocolate".
No faltaron en la muestra lo aprendido en ciencias, así hablaron de las consecuencias de la deforestación y la contaminación del agua. La casa, la familia también tuvo su espacio en estas propuestas, con opiniones y el aporte de materiales.
La escuela Almafuerte es una de las pocas instituciones públicas de Rosario que todavía desarrolla el "Club de niños pintores". El resultado de lo que imaginan los chicos en este espacio también se llevó a la muestra.
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Fotos
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Además de expresarse, los chicos aprenden nuevas responsabilidades en los talleres.
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