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 sábado, 17 de diciembre de 2005  
La comunidad toba de Rosario organiza su biblioteca cultural
Se llama Q'om la' aq' tagá' y pretende revalorizar la memoria, sobre todo entre los jóvenes

Fabiana Monti / La Capital

La comunidad toba de Rosario trabaja en la creación de la Biblioteca Q'om la' aq' tagá' (significa "lengua toba") que, además de recopilar materiales de su propia cultura, tiene como fin que los propios integrantes, sobre todo jóvenes y adolescentes que fueron transplantados de sus lugares de origen, se interioricen de la misma y puedan revalorizar sus saberes ancestrales.

El proyecto comenzó este año con la capacitación de seis jóvenes de entre 12 y 17 años que son los que están recopilando las leyendas, la música, la lengua de la cultura toba, entre los miembros de su comunidad. En un principio, los materiales recopilados serán utilizados de manera "parlante"; mientras tanto el Consejo de Ancianos que preside la comunidad, está decidiendo cómo serán traducidos en principio en la lengua nativa y luego al español.

El grupo de jóvenes que trabaja en esta recopilación de materiales son Miriam, Cintia, Fabián, José, Maximiliano, Aníbal y Rubén; mientras que Tamara se prepara para ingresar el año próximo.

"Hacemos entrevistas a los ancianos de la comunidad que nos cuentan historias, chistes, anécdotas de cómo llegaron a Rosario o cómo era la vida en el Chaco y luego nos reunimos a desgrabarlas, escucharlas en el grupo y los mayores nos ayudan a traducirlas", relató Cintia quien comentó que lo que más le gustó fue la entrevista con el cacique Sixto Flores.

La mayoría de los chicos entiende la lengua toba, aunque la dificultad está en escribirla. A pesar de esa dificultad, a Aníbal esa es una tarea que lo entusiasma.


Apoyo institucional
En la iniciativa que surgió de la misma comunidad, también colaboran el Museo de la Memoria y la Secretaría de Extensión de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Precisamente a través de esta última institución, el trabajo denominado "Biblioteca popular étnica" fue seleccionado en un concurso organizado a nivel nacional por el Ministerio de Educación de la Nación, por el cual obtuvieron un subsidio que entre otras cuestiones les permiten pagar las capacitaciones de los chicos que recolectan la información. También obtuvieron para el año 2006 un subsidio de Bibliotecas Populares, decidido en el presupuesto participativo de la Municipalidad de Rosario.

Marcela Valdata, antropóloga y coordinadora del proyecto por parte de la UNR, hizo hincapié en el propósito que tiene esta iniciativa: "Hay un grupo bastante amplio de jóvenes que está ajeno a lo cultural. Por eso es idea es valorizar su cultura y más allá de contar con materiales que luego puedan ser prestados a escuelas interesadas, es que sea social, de reencuentro de generaciones".

Una de las chicas que ya finalizó la escuela, Miriam José, será la bibliotecóloga de la Q'om la'aq' tagá' y por eso fue becada en el Instituto Superior Nº 18 para cursar la tecnicatura en bibliotecología.

El lugar que encontraron para su funcionamiento son los locales de la Cooperativa Na'añaGac, en Rouillón y Maradona. Actualmente están a la espera de la obtención de su personería jurídica para poner en marcha la biblioteca.

Ruperta Pérez, miembro de la comunidad toba, explicó que este trabajo fue movilizado a partir de una inquietud de su propio hijo, que un día le comentó preocupado que en la escuela a la que concurre no tenían materiales de su propia cultura. Por eso, en principio, las principales receptoras de lo que se recopile serán las instituciones del barrio, la Rosita Ziperovich y la Nº 1.333.

"Nuestra cultura es trasmitida de generación en generación vía oral y nuestro temor es que se pierda. Por eso, estamos haciendo este esfuerzo para que luego nuestra historia pueda ser escrita y escuchada", explicó Ruperta.
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El grupo de alumnos reunidos en una de las cooperativas que participa del proyecto.

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