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sábado,
17 de
diciembre de
2005 |
La destacada de la semana
Gracias por tanto amor
Quiero dar las gracias a todas las escuelas que pertenecen al sistema educativo común que entre 2004 y 2005 no quisieron incorporar a mi nieto Elvio por su condición de niño autista. Algunas de las excusas que sus padres escucharon fueron: "No hay lugar, no es conveniente sobrecargar a la maestra, no podemos incorporar a una docente integradora", y tantas otras. Lo más doloroso fue que muchas de estas escuelas son católicas, donde lo que se pregona como misericordia, amor y respeto no existió. Sus mensajes sólo reflejaban rechazo, mala voluntad y desprecio por la discapacidad. En marzo, cuando parecía que Elvio ya no tendría la oportunidad de educarse y de relacionarse con sus pares, mis hijos llegaron a la Escuela Normal Nº 3 Mariano Moreno, nivel inicial. Allí todo fue distinto: los escucharon, se informaron sobre el caso y en 20 minutos tomaron la decisión de incorporarlo. Entonces sí, aparecieron el amor, el respeto, la contención y una fuerte voluntad para aprender lo que estos niños necesitan para integrarse. Muchas gracias a Mimí Piñeyro y Marta Pareja, y también a la seño de la sala verde, Andrea Bonino; a las seños María Laura, Flavia, Alejandra, Laura y Ana, a Griselda y Ana, a sus compañeros y a los papás, que también lo ayudan día a día. Y a su sombra incansable, su maestra integradora Ileana Maullión. Por todo esto es que agradezco a todos los que rechazaron a Elvio, ya que de otra manera no habríamos conocido a este maravilloso grupo, para quienes todos los niños son iguales.
María Josefina de Regules
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