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domingo,
23 de
octubre de
2005 |
Racismo y curiosidad macabra
Aribert Heim se hizo miembro del Nsdap, el partido nacionalsocialista de Adolf Hitler, muy joven. Alemania todavía no había anexionado Austria, país en el que esa formación aún estaba prohibida. Y poco después de acabar sus estudios de medicina, en 1940, se alistó como voluntario en las temidas SS.
En octubre de 1941, con apenas 26 años, fue enviado como médico a Mauthausen, donde morirían unas 100.000 personas.
Heim permaneció allí menos de dos meses, pero lo ocurrido en ese tiempo es casi indescriptible. Sobrevivientes del campo citados por Der Spiegel relatan que el joven galeno mataba por una mezcla de "racismo, curiosidad médica y placer".
Así, cuentan que mataba a sus víctimas con inyecciones de benceno y otras sustancias en el corazón o les infligía terribles amputaciones sin anestesia para estudiar cuánto tardaban en morir. O que las decapitaba y hacía disecar sus cabezas para utilizarlas como pisapapeles.
En una ocasión, relatan, despellejó en vida a un prisionero que tenía tatuado en la piel un barco, para luego hacer con ello una pantalla para una lámpara que le regaló al comandante del campo.
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